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Catch Me If You Can: Las máscaras que elegimos para ser aceptados

rodrigosegade1000
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Hay personas que mienten para conseguir dinero. Frank Abagnale Jr. miente para conseguir algo mucho más difícil: Ser aceptado.

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argumentoFlojo

La película de Spielberg no es igual a Frank real. Abagnale hablaba de dinero y aventura, no de angustia. Confundir la lectura del director con la vida real es el error.

La película de Spielberg no es igual a Frank real. Abagnale hablaba de dinero y aventura, no de angustia. Confundir la lectura del director con la vida real es el error.

Contenido de la publicación

Hay personas que mienten para conseguir dinero. Frank Abagnale Jr. miente para conseguir algo mucho más difícil: Ser aceptado.

Siempre pensamos Atrápame si puedes como la historia de uno de los estafadores más brillantes del siglo XX. Un joven capaz de hacerse pasar por piloto, médico, abogado y profesor universitario antes de cumplir los veintiún años. Pero cada vez que vuelvo a verla me convenzo más de que Steven Spielberg nunca estuvo realmente interesado en las estafas.

Le interesaba otra pregunta.

¿Cuánto de lo que somos fue construido para que los demás nos acepten?

Creo que esa es la verdadera película.

Porque Frank no cambia de identidad únicamente para escapar de la policía. Cambia de identidad porque siente que la suya nunca alcanza. Y esa sensación, aunque la película la lleve al extremo, nos resulta mucho más cercana de lo que parece...

Desde que nacemos empezamos a aprender qué cosas son admiradas. Qué significa tener éxito, que significa ser importante, que profesiones despiertan respeto. Poco a poco incorporamos esas expectativas hasta que llega un momento en el que resulta muy difícil distinguir qué parte de nuestra identidad elegimos libremente y cuál construimos porque entendimos que era la única manera de ser queridos.

Creo que Frank vive exactamente ese conflicto, y quien no lo vivio, solo que llevado hasta su consecuencia más extrema.

Hay una decisión del guion que me parece brillante. Frank nunca inventa cualquier personaje, siempre elige profesiones admiradas: piloto, médico o abogado. Nunca necesita convertirse en alguien invisible. Siempre necesita convertirse en alguien importante.

Cada uniforme que viste representa mucho más que un disfraz. El traje de piloto no habla de aviación, habla del prestigio. La bata de médico no habla de medicina, habla del respeto. El título de abogado no habla del derecho, habla del reconocimiento.

Frank nunca roba únicamente dinero, roba una identidad que cree más valiosa que la propia. Y ahí la película deja de hablar de un estafador para empezar a hablar de todos nosotros. Porque, si somos honestos, todos interpretamos personajes.

En el trabajo mostramos una versión de nosotros, en una entrevista mostramos otra, con nuestros amigos hablamos distinto que con nuestra familia. En una primera cita elegimos cuidadosamente qué mostrar y qué ocultar. No vivimos interpretando un único personaje, vivimos negociando constantemente entre quiénes somos y quiénes creemos que los demás esperan que seamos.

Frank simplemente lleva esa necesidad hasta un extremo imposible de ignorar. Y entonces aparece otra pregunta que me parece todavía más incómoda.

¿Existe una versión completamente auténtica de nosotros mismos o todos estamos, de alguna manera, actuando?

Quizá la identidad nunca sea algo fijo, quizá siempre esté construyéndose. Adaptándose, moldeándose según el lugar donde queremos pertenecer. Frank convierte esa búsqueda en una forma de vida. Nosotros, muchas veces, también, aunque de una manera mucho más silenciosa.

Hay una escena que siempre me pareció decisiva: La separación de sus padres.

Muchos interpretan ese momento como el origen de su carrera criminal. Yo creo que representa algo mucho más profundo. Ese día Frank no pierde solamente una familia, pierde el lugar donde sabía quién era. Y cuando una persona deja de sentirse parte de algo, muchas veces empieza a construir una nueva versión de sí misma con la esperanza de llenar ese vacío.

Por eso nunca sentí que Frank escapara únicamente del FBI, escapaba de sí mismo.

Hay otro personaje que me parece fundamental.

Carl Hanratty. En apariencia representa el antagonista, el hombre que dedica años a perseguirlo. Pero cuanto más avanza la película, más evidente resulta que ambos comparten exactamente el mismo problema.

Los dos están profundamente solos, Frank cambia de identidad cada semana y Carl vuelve todas las noches a una casa vacía. Uno no puede dejar de huir y el otro no puede dejar de perseguir. Y, poco a poco, dejan de convertirse en enemigo y fugitivo para transformarse en la única persona capaz de comprender la soledad del otro.

La escena de Navidad resume esa relación de una manera extraordinaria. Frank podría llamar a cualquier persona y sin embargo llama justamente al hombre que lleva años intentando atraparlo. Porque, en el fondo, Carl es el único que nunca dejó de buscarlo. Y quizá también el único que veía algo detrás de todas esas máscaras.

Spielberg construye esa relación con una sensibilidad enorme. Lo que comienza como una persecución termina convirtiéndose, casi sin que nos demos cuenta, en una historia sobre pertenencia. Frank pasa toda la película escapando de las personas que quieren descubrir quién es realmente, hasta que encuentra a alguien que ya conoce todas sus mentiras... y aun así decide quedarse.

También me parece una de las películas más elegantes de Spielberg desde lo formal.

La reconstrucción de los años sesenta es impecable. La fotografía cálida de Janusz Kamiński, el montaje dinámico y la música de John Williams convierten toda la película en una experiencia ligera, casi lúdica. Spielberg hace que disfrutemos cada estafa como si formáramos parte del engaño, pero nunca pierde de vista el enorme vacío emocional que existe detrás de esa aparente diversión.

Leonardo DiCaprio consigue algo dificilísimo. Hace que admiremos la inteligencia de Frank y, al mismo tiempo, sintamos una profunda tristeza por él. Nunca transmite la sensación de estar disfrutando plenamente de sus estafas. Siempre parece haber una melancolía escondida detrás de cada sonrisa. Como si cada nuevo personaje fuera también un intento desesperado por descubrir cuál de todas esas versiones podría hacerlo sentir suficiente.

Tom Hanks, por su parte, construye uno de los personajes más humanos de toda la película. Nunca necesita grandes discursos para transmitir que, detrás del agente del FBI, también existe un hombre profundamente solo. Y es justamente esa humanidad la que convierte su relación con Frank en el verdadero corazón de la película.

Y entonces llega el final.

Frank deja de escapar, muchos interpretan ese momento como el final de una persecución. Yo creo que representa algo mucho más importante. Es la primera vez que deja de construir una identidad para que los demás lo acepten. Por primera vez alguien confía en él sin que necesite fingir ser piloto, médico o abogado. Alguien simplemente confía en Frank.

Y quizá ahí entendemos que aquello que buscó durante toda la película nunca fue dinero, fue pertenecer, fue encontrar un lugar donde no necesitara convertirse en otra persona para sentirse suficiente.

Creo que esa es la verdadera estafa de Atrápame si puedes.

No la que Frank le hace a los bancos, la que muchas veces nos hacemos a nosotros mismos.

Convencernos de que recién seremos suficientes cuando consigamos el trabajo indicado, el reconocimiento correcto o la imagen perfecta. Como si nuestro valor dependiera de aquello que mostramos hacia afuera y no de quienes somos cuando ya no queda nadie mirando.

Spielberg parece responder exactamente lo contrario.

Las máscaras pueden abrir puertas, pueden generar admiración e incluso pueden engañar al mundo entero.

Pero nunca consiguen responder la única pregunta que realmente importa.

¿Quiénes somos cuando ya no queda nadie a quien impresionar?

Y quizá esa sea la mayor virtud de Atrápame si puedes. Hacer que una historia sobre cheques falsificados, persecuciones y disfraces termine convirtiéndose en una reflexión sobre algo profundamente humano: la necesidad de sentir que somos suficientes antes de que el mundo nos otorgue un uniforme, un título o una identidad.

Porque todos usamos máscaras.

La diferencia es que Frank pasó toda su vida creyendo que detrás de la siguiente encontraría, por fin, la versión de sí mismo que merecía ser querida. Y tal vez Spielberg nos recuerde que el verdadero desafío nunca fue construir una identidad perfecta, sino encontrar el valor para habitar la que ya teníamos.

Thoughts

  • pjimenez77

    En Lima decís las cosas de una manera, en Santiago de otra. Frank llevó eso al extremo de las profesiones. Hay varias versiones reales, nada más.

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  • mediosiglo

    ¿No es más probable que Frank se volvió otra persona por lo que vivió, no que encontró un yo dormido?

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  • ClaudiaBenitez

    Yo abandoné la religión de mi infancia y construí una identidad completamente nueva como adulta. El análisis dice que Frank descubre quién es, pero mi experiencia fue lo opuesto: no descubrí nada, me inventé de nuevo. Y eso no fue fingir, fue genuino. Creo que el error de Spielberg es creer que la autenticidad es algo que se encuentra, cuando para mucha gente es algo que se elige y se construye todos los días.

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  • argumentoFlojo

    La película de Spielberg no es igual a Frank real. Abagnale hablaba de dinero y aventura, no de angustia. Confundir la lectura del director con la vida real es el error.

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  • religiones_comparadas

    En el taoísmo existe el concepto de wu wei: la acción sin un ego fijo que actúe. Frank es un wu wei en estructura. La obsesión occidental por el yo auténtico es reciente, producto del cristianismo confesional y la psicología moderna. Muchas tradiciones dirían que Frank no tiene un problema de identidad sino que ya ha resuelto lo que nosotros aún buscamos: la fluidez.

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  • salmos23

    ¿Qué pasa con la escena donde Frank admite que fue feliz en cada vida? ¿Vos creés que encuentra su yo, o que acepta que no existe?

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  • lucha_de_clases_o

    Frank no elige las máscaras por angustia: las elige porque funcionan para moverse entre clases. La película se vuelve incómoda porque no es sobre autenticidad, es sobre la imposibilidad de existir sin uniforme en una estructura de clases.

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  • la_duda_metodica

    Spielberg no está siendo profundo. Frank inventa identidades porque le funciona, porque gana dinero. La película lo romantiza con la culpa de los padres, pero el Frank real nunca necesitó eso.

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