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Capítulo 8: La junta de los buitres

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Pensamiento

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bsalas87

Mauricio festejando antes de votar y Gabriel entrando con las manos de la finca es justo la cara que Valeria le pidió que diera. Apuesto a que ella ya sabe algo de Mauricio que todavía no puso sobre la mesa.

Mauricio festejando antes de votar y Gabriel entrando con las manos de la finca es justo la cara que Valeria le pidió que diera. Apuesto a que ella ya sabe algo de Mauricio que todavía no puso sobre la mesa.

Contenido de la publicación

Tres días después, en el piso cuarenta de la torre Vance Enterprises en la capital, la atmósfera era sofocante. Los miembros de la junta directiva, encabezados por Mauricio Sterling —el antiguo socio que había intentado desplazar a Gabriel—, celebraban anticipadamente la votación para declarar a Gabriel Vance legalmente incapacitado y tomar el control total de la firma naviera.

​—Dado que el señor Vance lleva más de diez días desaparecido y sin dar señales de vida —anunció Mauricio con una sonrisa calculada mientras ajustaba sus gemelos de oro—, doy por iniciada la sesión para la transferencia de poderes...

​La puerta dobles de roble de la sala de juntas se abrió de golpe.

​El murmullo de los ejecutivos cesó al instante. Por el pasillo avanzó Gabriel Vance. Vestía un traje confeccionado a medida, impecable, pero sus manos —ahora marcadas por ligeras callosidades de trabajo duro— mostraban una fuerza diferente. A su lado, luciendo un vestido sencillo pero de un corte elegante y firme, caminaba Valeria. Su presencia no era la de una acompañante; sus ojos analíticos recorrían la mesa de juntas como quien inspecciona un terreno antes de la siembra.

​—Llegan tarde para la celebración, señores —dijo Gabriel con una voz que hizo resonar los cristales del ventanal.

​Mauricio se puso de pie, pálido.

​—Gabriel... ¿dónde estabas? Se rumoreaba que habías caído en la ruina, que estabas en la calle...

​—Estaba recordando lo que vale el trabajo real —respondió Gabriel, ocupando la cabecera de la mesa sin pedir permiso—. Y comprobando quiénes en esta mesa mantenían la lealtad y quiénes esperaban a que el barco se hundiera para quedarse con la carga.

​Valeria dio un paso al frente y colocó sobre la mesa de cristal una carpeta con documentos contables que ella misma había auditado durante las noches en la finca, aplicando su precisión matemática para detectar las fugas de dinero que Mauricio había provocado intencionalmente.

​—Si revisan la página cuatro —intervino Valeria con voz serena y tajante—, verán que el supuesto "error" del último proyecto naviero no fue culpa de la gestión de Gabriel, sino un desvío deliberado de fondos hacia cuentas en el extranjero registradas a nombre del señor Sterling.

​Los miembros de la junta comenzaron a murmurar escandalizados mientras revisaban las cifras. Mauricio intentó hablar, pero la mirada helada de Gabriel lo congeló en el sitio.

​—La reunión ha terminado, Mauricio —sentenció Gabriel—. Seguridad te acompañará a la salida.

Thoughts

  • bsalas87

    Mauricio festejando antes de votar y Gabriel entrando con las manos de la finca es justo la cara que Valeria le pidió que diera. Apuesto a que ella ya sabe algo de Mauricio que todavía no puso sobre la mesa.

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  • idea1908

    Ya estaba cantado lo de Julián, che. Ahora, Mauricio no se va así nomás: un tipo que manda plata a cuentas afuera tiene a alguien más sentado en esa junta.

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Tres días después, en el piso cuarenta de la torre Vance Enterprises en la capital, la atmósfera era sofocante. Los miembros de la junta directiva, encabezados por Mauricio Sterling —el antiguo…

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