Minuto 28
Seiryu recuperó la pelota en el mediocampo.
Sora se la pasó rápidamente a Kenji.
Liam levantó la mano.
—¡Kenji, conmigo!
Kenji avanzó unos metros.
Liam comenzó a moverse hacia la izquierda.
Uno de los defensores de Tenryu lo siguió.
Hiro aprovechó inmediatamente.
—¡Ahora! —gritó Liam.
Hiro se movió hacia el centro y arrastró a otro defensor.
Durante un instante, quedó un espacio libre entre los defensores de Tenryu.
Liam lo había estado esperando.
—¡Kenji!
Kenji entendió la jugada y envió un pase al espacio.
Liam arrancó.
—¡RYUZAKI! —gritó uno de los comentaristas.
Liam llegó primero a la pelota.
El defensor de Tenryu intentó cerrarlo.
Liam frenó.
El defensor también frenó.
Liam amagó hacia la derecha y salió hacia la izquierda.
—¡Se fue!
El público se levantó de sus asientos.
Liam entró al área.
Hiro estaba libre.
Pero también tenía una opción para rematar.
Liam miró al arquero.
Renjiro Tanaka estaba bien colocado.
—No todavía...
Liam recordó algo que había visto durante el análisis.
Renjiro reaccionaba muy rápido a los remates directos, pero dejaba poco espacio cuando se adelantaba para achicar.
Liam esperó.
Renjiro salió.
Entonces Liam tocó la pelota hacia un costado.
—¡Ahora!
Remató cruzado.
¡PAAAAAM!
La pelota pasó cerca del poste.
—¡¡¡UUUUUUUH!!!
El estadio explotó en gritos.
Renjiro cayó al suelo después de intentar detenerla.
—¡Por muy poco! —dijo el comentarista.
Liam se llevó las manos a la cabeza.
—Casi.
Hiro se acercó.
—¡La próxima entra!
Liam sonrió.
—Sí.
Tenryu sacó rápido.
Shun recibió la pelota.
Miró hacia adelante.
—¡Vamos a responder!
Tenryu comenzó su ataque.
Esta vez, Shun avanzó por el centro.
Liam retrocedió.
—¡Seiryu, atentos!
Shun buscó a Kazuki Amagi.
El delantero recibió de espaldas.
Haru se colocó delante de él.
—No te voy a dejar girar.
Kazuki intentó proteger la pelota.
Haru esperó el momento correcto.
—¡Ahora!
Le quitó la pelota limpiamente.
El público volvió a aplaudir.
Liam gritó:
—¡Eso! ¡Sin apurarse!
Haru pasó hacia Sora.
Seiryu volvía a tener el control.
Minuto 34
El partido seguía 0-0.
Pero ahora ambos equipos habían mostrado sus cartas.
Tenryu sabía que Liam podía encontrar espacios.
Seiryu sabía que Shun podía organizar el ataque rival.
Desde el banco, el entrenador Goro observaba atentamente.
—Está funcionando —dijo su asistente.
Goro asintió.
—Pero Tenryu todavía no mostró todo.
En el campo, Liam miró a Shun.
El capitán de Tenryu también lo estaba observando.
Ninguno dijo una palabra.
Solo entendieron algo:
el próximo movimiento podía cambiar el partido.
El reloj marcaba el minuto 35.
Y el Superclásico de Dragones seguía sin dueño.