Ese momento cuando Ark ve al niño siendo golpeado y simplemente actúa, sin pensar. Se lo voy a mandar a mi hermano.
CAPÍTULO 6: EL COMIENZO DE UN LEGADO INCONVENIENTE
Tras llegar a esa delgada línea en la que se balancea lo racional para el hombre y lo correcto para el Creador, no hay opción más correcta que aceptar el mandato divino. Ark, deseoso de asesinar a…
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Ese momento cuando Ark ve al niño siendo golpeado y simplemente actúa, sin pensar. Se lo voy a mandar a mi hermano.
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Tras llegar a esa delgada línea en la que se balancea lo racional para el hombre y lo correcto
para el Creador, no hay opción más correcta que aceptar el mandato divino.
Ark, deseoso de asesinar a Miraf, pero lo suficientemente fuerte para controlar sus impulsos y
obedecer la voluntad del Todopoderoso, se da media vuelta, camina despacio hacia la ventana
y salta por ella hacia las calles. Yuan, que se había quedado observando todo a un lado del
cadáver de Santer, mira a Miraf, que se encontraba cubierta de sangre, con su mano derecha
en la cuenca del ojo izquierdo. Yuan le sonríe con cierta culpa, para luego saltar por la
ventana.
—¿Qué fue todo eso? —pregunta Yuan tras haber alcanzado a Ark en la calle—. El plan era
matarlos, ¿no?
—El Creador tenía otro en mente —contesta—.
Yuan suelta un suspiro.
—Cada día te veo más mal. ¿Al menos tienes el colmillo?
—Sí—.
La charla se acabó ahí. Los dos habían estado tan cansados aquella noche que no pudieron
caminar más de ocho cuadras. Todo lo que habían caminado, la descarga de los productos y la
pequeña pelea que habían tenido dejó sus cuerpos tan agotados que terminaron
conformándose con dormir en el suelo de un callejón.
Cuando el nuevo día llegó, el alba azotó con fuerza la capital, más el frío persistía. La
mañana en la capital era un caos en el centro de esta, pero el lugar donde se encontraban
aquellos dos no era tan movido, puesto que no estaban en una zona tan principal. Aun así, se
podía observar a algunas personas saliendo de sus casas, jóvenes con uniforme que iban a
estudiar y algunas carrozas pasando por la calle, que era lo suficientemente ancha como para
albergar a tres carrozas.
—¿Qué vamos a comer?
Fue lo primero que preguntó Yuan tras levantarse.
Ark, que todavía se encontraba recostado encima del regazo de un perro muerto, responde:
—Vamos a la plaza de la capital, debe de ser muy grande y llena de cosas—.
—¿Sabes cómo llegar?
—Preguntando se llega—.
Y así, junto a pequeños inconvenientes al preguntar a la gente, que sin duda no conocía lo
que era ser amable, lograron llegar a esta gran plaza, que era enorme; tanto, que cuando te
parabas en la entrada no podías observar si tenía fin. Se encontraba ubicada en lo alto de una
colina, al lado de la entrada principal por donde ayer habían pasado junto a la caravana.
—Malditos forasteros ¿Que no saben leer?—
—Idiotas no me hagan perder el tiempo. Todos saben como llegar ahí. Incluso los más
pendejos—
Los dos se fueron con la cabeza gacha. —Que gente tan maleducada— Dijo Yuan enojado—
Ni que se fueran a morir por darnos simples indicaciones—
Solo se debía avanzar dos manzanas desde la entrada y bajar una, en la cual tenías que escalar
una colina, aunque la subida no era tan empinada.
Llegar era un tanto sencillo: la mayoría de los caminos principales estaban conectados a ella,
además de que los letreros señalaban su ubicación.
Con razón, a todos a los que Ark y Yuan les preguntaban se enojaba con ellos; solo debían
mirar los letreros y fácilmente llegarían.
El lugar donde estaba la plaza parecía ser un mal lugar para construir aquel sitio, la plaza no
se encontraba en el centro de la ciudad, sino en un extremo de esta; claramente, esto
desfavorece a las personas que vivían lejos.
Sin lugar a dudas, era un sitio maravilloso. Apenas Ark y Yuan llegaron, notaron que el flujo
del lugar era masivo. La calle que la atravesaba de extremo a extremo era demasiado amplia,
llegando a abarcar cinco carrozas sin ningún esfuerzo, pero esto no era suficiente para todas
las personas y caballos que habían.
A primera vista parecía ser una línea recta, pero no: el lugar engañaba. A los lados había
pequeñas calles que llevaban a mini parques rodeados por más tiendas y edificios
comerciales, así que la plaza también servía como lugar de recreación.
Allí era maravilloso: podías encontrar de todo lo que producía el Reino; frutas exóticas de la
gran selva de Sambri, maíz de Ornir, telas de Timitry, carne de res disecada traída de The Uty,
cereales de la provincia Mercon, etc.
—No puede ser, hay de todo aquí —decía Ark, sorprendido, al caminar por las tiendas—.
Mira, armas hechas de Shitrim, implementos que aumentan tu poder, armaduras benditas y
malditas. No puede ser—. Su emoción aumentó—. ¿Acaso eso es vino de mora sambritana?
¿Lo recuerdas, Yuan? Parnik nos dio un poco de eso antes de echarnos a la calle… qué
recuerdos.
Caminaron un poco más y se toparon con una tienda llena de todo tipo de carne.
—Incluso tienen ardillas aquí —dijo Yuan, observando el local.
Avanzaron un poco más y encontraron, en uno de los callejones que daba a un parque, la
mayor debilidad de estos dos: mujeres gato.
¿Qué? Claro que no, no todos los hombres tienen debilidades así, aunque no estaría mal.
Guiño, guiño. No me miren así, soy un hombre fácil de complacer.
Ellos estaban parados al frente de un local donde había toda clase de pan. Era una maravilla;
tantas posibilidades se manifestaban frente a ellos. Había panes grandes como un brazo,
pequeños en forma de bolitas, algunos bañados en chocolate y otros de color rojo con maní
encima. Era impresionante; incluso había pan de diferentes colores colgando del techo. El
local también tenía galletitas de diferentes formas. Sin duda, el paraíso para estos dos.
Impresionados por lo que veían, chorreaban babas detrás de la vitrina que contenía los panes.
—¿Les puedo colaborar en algo?
Preguntó una joven detrás del mostrador.
—Señorita, denos todos los panes que tengan, dos por cada uno de nosotros —dijo Yuan—.
Ark le da el pascal de oro.
Ambos esperaron sin paciencia a que la joven les entregará el pan. A los diez minutos, la
pobre muchacha cargaba, casi cayéndose, una gran bolsa con todo el pan que le habían
solicitado.
—Aquí tienen. Que tengan un buen día y que regresen pronto—. La joven los despide con
una sonrisa de oreja a oreja.
«Oye, no mires así a mi hombre, te voy a…»
Con la bolsa de pan en las manos, se sientan en un banco que había en el pequeño parque.
Delante de ellos se podía observar, a lo lejos, el gran palacio real, que mejoraba aún más el
paisaje de la ciudad.
—Qué delicia —replicaba Yuan—.
—Mira—. Ark le muestra el pan—. ¿Qué le pondrán en estos bordes que lo hace saber tan
bien?
—Sin duda, esto es un manjar. Podría comer esto toda la vida—.
Al lado de ellos, la gente subía y bajaba por unas amplias escaleras que conducían a otra
terraza con locales, y así continuaba bajando hasta llegar a una calle que, a la vez, conectaba
con la avenida principal de la ciudad.
Pero, como siempre, la maldad aparecía entre la gente. Un niño apareció corriendo a través de
la multitud, seguido por tres soldados y un Guardia Real. A toda prisa, el niño bajó por las
escaleras empujando a la gente y ganándose unos insultos de paso. Detrás de él, los soldados
y el Guardia Real lo seguían sin perderlo de vista.
—¡Ven aquí, niño! —gritó el Guardia Real—.
Los tipos lo habían alcanzado y ahora le estaban quitando algo que sujetaba con todas sus
fuerzas.
—Por favor, no me lo quiten, tengo que llevárselo a mamá —suplicaba el niño mientras
forcejeaba con el guardia—.
—Pues dile a tu mami que suerte pa’ la próxima, y que envíe a alguien más fuerte que tú—.
De un empujón hace que el niño caiga al suelo. Ahora eran dueños de lo que el niño poseía y,
por ende, se devolvieron sobre sus pasos.
El niño, desesperado por recuperar sus cosas, empieza a seguirlos, suplicando que le
regresaran aquella bolsa.
Ark los había observado desde el momento en que apareieron en su campo de visión. Sin
decir nada, se levanta y empieza a seguirlos desde una distancia segura para no ser
descubierto. Yuan, que no sabía lo que estaba pasando, persigue a Ark por costumbre.
—¿Pa’ dónde vamos? —preguntó Yuan.
—Chist —chistó Ark.
¿Qué estaba pasando? Quien sabe, una sensación, algo que impulsó a Ark actuar de esta
forma, un misterio bajo su mente, o bueno, yo sí la sé, al final de cuentas estoy escribiendo de
él ¿no? Pese a todo lo que en el mundo había, Ark guardaba en su interior siempre una pizca
de humanidad y para él no había peor cosa que ver a un niño siendo maltratado por alguien,
fue por esto que actuó. Pero escritor ¿acaso él no había ayudado a un niño en Zetex? Se nota
que te contradices. Chist, silencio. Esos niños solo estaban utilizando su privilegio de ser
adorables para obtener algo a cambio, este al parecer se estaba esforzando honradamente para
conseguir lo que necesita, y eso le da puntos. Toma 10 puntos Arklinfirdor para ti muchacho.
La escena del niño junto al guardia se había intensificado, llamando la atención de las
personas que estaban cerca.
Son una manada de chismosos por así decirlo, típicos citadinos que buscan cualquier excusa
que los saque de su vida rutinaria.
El Guardia Real se exaspero por el comportamiento del niño y con voz firme y autoritaria,
grita:
—Llévense al niño para el callejón y cállenlo.
Los soldados le obedecieron sin más y, bruscamente, uno de ellos agarra el brazo del niño,
que empezó a llorar.
—¡Suéltenme! —soltaba patadas y manotazos por todos lados—. ¿Para dónde me llevan?
El soldado, acompañado por sus compañeros, suelta como trapo sucio al niño en un callejón
donde nadie podía observar lo que estaba a punto de suceder. Los soldados miran fijamente al
niño y se truenan los dedos.
—Ahora entenderás por qué no te debes meter con gente como nosotros y mucho menos
molestarlos —dijo un soldado.
En ese instante, Ark y Yuan saltan del techo y caen encima de dos soldados, matándolos al
instante. El tercer soldado todavía no se había percatado de la presencia de aquellas dos
sombras que lo miraban con una sonrisa en el rostro. Aquel niño los había visto y empezó a
tartamudear mientras señalaba detrás del soldado; ya no tenía miedo de él, sino de las dos
sombras que se encontraban detrás. El soldado sonrió al ver la reacción del niño, pero cuando
se acercó un poco más al infante para lastimarlo, Ark corta la garganta del hombre con su
espada.
El cuerpo del soldado cayó de lleno contra el suelo, generando un ruido que llamó la atención
del guardia real. Este, por morbo de ver la golpiza que le estaban dando al niño, entra al
callejón y ve el cuerpo de su subordinado en el piso, rodeado por un charco de sangre. Al
lado de este, dos sombras lo veían fijamente. El miedo que experimentó no se puede describir
con palabras; aquel sentimiento hizo que sus piernas lo traicionen y no lo obedecieran.
—Vamos, Idaderyeli, te has enfrentado a enemigos más temibles que este sujeto. Entonces,
¿por qué tengo tanto miedo?
Ya no pudo convencerse de pelear. Una daga, tan rápida como la luz, se había clavado en su
cabeza. Era el cuchillo que Parnik le había dado a Ark. Tras caer muerto en el callejón, Ark
se acerca al cuerpo, lo voltea, toma el cuchillo y el saco que le habían quitado al niño. No era
comida ni nada por el estilo; eran pascales de oro junto a otras joyas.
—Pequeño ladrón.
Fue lo que Ark dijo entre susurros. Una sonrisa se había dibujado en su rostro. El niño le
recordaba a él intentando ganarse la vida cuando tenía su misma edad.
Ya ves te contradices, escritor.
¿Bueno y qué quieres que haga? ¿Eh? Simplemente le
metemos trama a las cosas, Ark ya cambio supongo, aunque no parece mucho si lo ves,
simplemente él siente un respeto y amor profundo hacia el ser supremo, eso basta para incitar
un cambio. Aunque claro, está mal que apoye a un niño a ser ladrón. Ganate la vida
honradamente muchacho.
—Toma —Ark le avienta el saco—. Me voy a quedar con una de tus monedas.
¿Qué haces estupido? Ese no es el mensaje que quiero dar. Bueno, bueno, te sigo el juego.
El niño, asustado y sorprendido, sale del lugar entre lágrimas, abrazando aquel saco con
fuerzas
—Gracias, Creador, por escuchar mis súplicas. Con esto mi familia al fin podrá comer —dijo
corriendo, mientras algunas lágrimas caían de sus ojos.
En el callejón, Ark y Yuan se miran.
—¿Qué era lo que había en ese saco? —preguntó Yuan.
—Pascales y joyas.
El rostro de Yuan cambió; ahora estaba confundido.
—Era un ladrón. ¿Por qué no lo detuviste?
—A quien se lo haya quitado debe tener más de dónde salió eso. Además, dijo que se los iba
a dar a su mamá y se aferró a recuperar lo que se le había quitado como si su vida dependiera
de eso. Quiero creer que esa bolsa era su única esperanza de vida y no que pertenece a una
banda de delincuentes.
Ark miraba la calle como si lo que acababa de decir hubiera sido una frase que trascendía a lo
largo de las generaciones. Pues bueno, me callaste la boca, aunque claramente escribí eso
para darle buena continuidad a la historia. Bueno, eso quiero creer, pero la verdad es que Ark
es una persona que tiene sus propios motivos para ayudar a la gente, es una persona un poco
complicada de entender, más se nota que tiene un buen corazón.
—Ni las gracias nos dio —dijo Yuan, decepcionado.
***
La noche cayó en la capital, así que Ark y Yuan fueron a buscar una posada en donde
pudieran descansar. La ciudad era muy grande, así que no tuvieron muchas dificultades en
encontrar un lugar. La noche en Rimbrin no era tan diferente al día, miles de caballos,
carrozas y personas volvían de sus trabajos hacia sus casas, por ende las noches eran igual de
transitadas que los días.
—Disculpe, señorita, ¿cuánto por una habitación? —preguntó Ark.
Tras haber visto un lugar agradable para quedarse en la noche.
—Ah… dos pas… pascales de plata por una noche en la habitación. Si agrega una tercera, se
le da desayuno en la mañana —la recepcionista se encontraba nerviosa por la presencia de
Ark, con las mejillas rojizas y la mirada brillante.
—Aquí tiene —Ark deja en la mesa dos pascales de plata.
—To… toma —la chica le entrega una llave—. Se llega por esas escaleras.
—«¿Por qué todas las chicas te tienen que coquetear? Ponlas en su lugar, Ark.»— Su tono
era adorable cuando se ponía enojada con él. Si la chica tuviera cuerpo, sin duda se lo tragaría
a besitos… ah, verdad que lo tiene, pero dudo que los cortes sean una buena forma de mostrar
cariño.
Ark y Yuan suben por donde se les indicó.
—Pero qué hombre tan guapo —dijo la chica cuando vio que se habían ido; además, puso sus
manos en el rostro como forma de controlar sus emociones.
—Disculpe, señorita —dijo una mujer que vestía con una túnica de color azul oscuro—.
¿Podría darme una habitación, por favor?
Le da un pascal de oro.
—Asegúrese de que sea grande.
La recepcionista se ruborizó un poco tras la petición de la muchacha, ya que detrás de ella
había dos hombres que vestían igual. Ya sabrán lo que pensó la recepcionista y, al darle vuelo
a su imaginación, se ruborizó aún más que la primera vez.
—Tome la llave, señorita —dijo mientras fingía una sonrisa.
La habitación que habían alquilado no era muy grande, pero sí lo suficiente para albergar a
dos personas. Ark se encontraba sentado en una silla, aún comiendo pan; al lado de él estaba
Yuan, acostado en una cama.
—¿Qué piensas hacer? —preguntó Yuan, recostado mientras comía un pan con mantequilla.
—No sé —contestó Ark con el pan en la boca—. ¿Viste cómo me miraba la que atendía?
Un cambio muy repentino en la dirección de la conversación. Nada de qué protestar, yo
también hubiera cambiado a este tema si se me da la oportunidad, aunque dudo que esto me
llegue a pasar algún día.
—Sí, eres todo un galán. Sus ojos incluso brillaban con intensidad. Se nota que quiere algo de
ti.
—Y es linda, su cabello estaba bien organizado y olía rico, y esa balaca que tenía con perlas
la hacía ver adorable.
La espada tiraba unos pequeños destellos de luz tras escuchar la conversación de Ark con
Yuan. Estaba celosa.
—Si yo fuera tú, le hablaría en la maña…
Un ruido en la puerta llamó la atención de los dos. Ambos voltearon a mirarla. Después, el
sonido de una cerradura abriéndose retumbó por la habitación, lo cual hizo que ambos se
levantaran y se pusieran a la defensiva. La puerta se abrió y la figura de dos hombres junto a
una chica al frente apareció ante ellos. El grupo estaba vestido con túnicas de color azul
oscuro. Los dos hombres estaban encapuchados, por lo que el rostro no se les podía ver. La
chica, en cambio, tenía el rostro descubierto: un rostro lindo y juvenil, con un cabello que
tenía una trenza holandesa del mismo color que la túnica. Su figura no destacaba entre las
mujeres; era flaca y con lindas caderas. Lo más lindo de ella eran sus muslos, aunque claro, la
túnica tapaba gran parte de estos.
—El Gremio de Ornir exige que se le dé el colmillo —dijo ella.
Ni Ark ni Yuan contestaron; los dos se encontraban intrigados por la situación en la que
estaban.
—Veo que no quieren hablar —la chica puso sus manos en la cadera y los deleitó con una
hermosa sonrisa sin mostrar los dientes—. Bueno, podrá ser de forma tranquila o poco
convencional y por lo que veo, eligieron la poco convencional.
La chica estira su mano y apunta hacia ellos. La mano es rodeada por un aro blanco de una
sola esfera donde se formaban algunos signos.
—¿Así sin más? ¿Ni un saludo nos vas a dar? —dijo Ark.
—No creo que sea necesario que me presente. Al final de cuentas, en diez segundos ya
estarán muertos.
—Bueno, si ese es el caso —Ark desenvaina su espada—, no tendré que contenerme por una
mujer que ni su nombre da.
—«Bien dicho.»
La espada empezó a recubrirse de un color rojo, iluminando su grabado. Todavía no se había
prendido en llamas, pues todavía Ark no estaba listo emocionalmente para desatar mucho
más de su poder.
—Hombres, siempre tan frágiles—
La chica conjura su poder, haciendo que el aro brille y de este salga una especie de hilo que
se fragmenta en dos a la mitad del camino, cada uno en dirección hacia sus víctimas. Ark,
como era de esperarse, esquiva el ataque moviéndose hacia un lado. Yuan no se mueve; en
vez de eso, pone su mazo en medio de él y el hilo. Este último se enrolla en su arma y la jala
hacia un lado con tanta fuerza que se la quita de las manos a Yuan. Inmediatamente, uno de
los hombres de la chica lo ataca con dos dagas en las manos.
Ark, tras esquivar el ataque, arremete hacia la muchacha. La chica todavía no se había
repuesto después de haber lanzado su ataque, así que otro de sus hombres encaró a Ark para
protegerla. Este intenta cortarle la cabeza, pero Ark, con un leve movimiento de sus pies, se
agacha.
“¿Eh? ¿Cómo se agachó tan rápido?”, pensó el hombre. “Carajo, Daumi”.
En medio de su ataque, cambia de movimiento y ataca a Ark con un corte de abajo hacia
arriba.
Viendo el repentino cambio en la dirección de la espada de su oponente, Ark pone su espada
detrás de la espalda, bloqueando con éxito el ataque de su enemigo. Luego contraataca dando
un giro de 180° para quedar de frente con el tipo y darle un golpe en el rostro. tirándolo lejos
gracias a la fuerza de la inercia.
Ahora había otro problema: Daumi había tenido suficiente tiempo para acomodarse y dar otro
golpe de poder mortal en dirección a Ark, que logra esquivar por los pelos. Pero este ataque
era diferente al primero, ya que no era tan poderoso. Además, el hilo no desapareció por
completo, sino que Daumi lo toma con su mano izquierda (con la que lanzó su ataque de
poder) y lo utiliza como látigo, pudiendo golpear a Ark, que estaba demasiado cerca del hilo.
Yuan se encontraba en desventaja, sin armas y con poca movilidad. Se ve sofocado por los
constantes ataques de su rival. Pese a todo esto, Yuan logra bloquear con éxito, sacrificando
algunas partes de su cuerpo para no recibir ningún corte mortal. Esto hizo que se lastimara en
el proceso. Más su sacrificio le resultó en triunfo cuando su rival cortó su pierna y quedó
vulnerable a recibir cualquier golpe. Yuan aprovecha este momento, conectando un golpe
directo en el rostro del sujeto que lo manda a volar hacia la pared.
La recepcionista, que estaba pasando por el lugar de los hechos, se percata del bullicio que se
estaba formando en la habitación y se acerca a mirar qué estaba sucediendo. Justo en ese
momento, Yuan somete a su rival en el suelo con repetidos golpes.
—¿Te gusta esto, eh? Pues a mí me encanta —dijo Yuan.
La recepcionista escuchó todo esto, malentendiendo por completo la situación. Muy
incómoda, sale corriendo del lugar con las manos en el rostro, ocultando sus mejillas rojas.
—¿Por qué siempre los chicos guapos terminan así?
Volvamos a la pelea, ¿quieren?
Yuan, al ver que al hombre no le quedaban fuerzas para seguir peleando, busca su mazo en
los alrededores y ve que no está tan lejos de su posición. Con algo de esfuerzo se estira y
logra tomarlo, para luego levantarlo y propiciar el golpe final. Daumi, que se encontraba
peleando a muerte contra Ark, nota que su compañero está a segundos de morir, por ende
debe actuar rápido. Su otro compañero también está atento de la situación, así que en uno de
los ataques que Ark intenta conectar, su arma es sujetada con los hilos de Daumi, para luego
ser empujado de una patada en el estómago propiciada por el hombre, alejando su cuerpo a
una distancia suficiente tanto de su arma como de Yuan, para no poder intervenir. Sin
embargo, no se iban a confiar y Daumi rodea todo su cuerpo con los hilos, dejándolo inmóvil.
—«¡Ark! »—grita la chica de la espada.
El hombre se va acercando lentamente a Ark para asesinarlo.
Al tener a Ark controlado, Daumi estira su mano en dirección a Yuan y recita:
—Que nadie intervenga los hilos que el destino propone. Parálisis de luz, redime y dale
fuerzas a tu guerrero elegido.
Yuan, en ese instante, se queda quieto sin poder moverse. Era como si una descarga eléctrica
hubiera recorrido todo su cuerpo. Hilos de luz empiezan a salir de su cuerpo y entran al del
hombre que hacía segundos estaba a punto de matar. Poco a poco, el hombre se va
reponiendo hasta estar completamente bien. Ahora era Yuan quien no tenía fuerzas.
“Le está drenando su energía y se la está dando a su compañero”, pensó Ark mientras veía la
escena.
Al encontrarse relativamente bien, el hombre quita a Yuan de encima suyo y toma su daga,
listo para asesinarlo.
“Tengo que actuar rápido o, si no, Yuan va a morir”.
Ark relaja su mente y cuerpo, cierra los ojos y se concentra. Después de unos segundos, todo
su cuerpo empieza a calentarse, quemando los hilos que lo retenían. El hombre que lo iba a
asesinar, al ver que Ark está a punto de liberarse, se apresura a matarlo, pero fue en vano. Ark
genera a su alrededor un círculo tan ardiente que le es imposible atravesarlo. Tranquilamente
estira su mano derecha hacia adelante, donde estaba Yuan a punto de ser ejecutado, y abre sus
ojos, que brillaban como fuego intenso. El círculo, al parecer, se va volviendo más pequeño,
ya que va perdiendo fuerzas, debido a que su poder ahora se va dirigiendo a la mano de Ark,
formando un espiral que la rodea. En el momento en que todo el círculo desaparece, el
hombre intenta matar a Ark antes de que haga algo, pero resulta ser en vano. Cuando el poder
suficiente es acumulado, Ark recita:
—DOOM—
Todo su poder sale de golpe de su mano, calcinando por completo partes de su alrededor y al
tipo al que le apuntó. Incluso alcanzó a destruir la pared de la habitación, generando una
abertura hacia la calle.
—¡No! —gritó Daumi al ver el destello.
La habitación había quedado quemada: las cortinas estaban en llamas, la alfombra calcinada y
los alrededores en los que estaba Ark, negros. Daumi no tenía ningún rasguño; alcanzó a
cubrirse con sus hilos de luz, gastando gran parte de su poder para salvarse. Pero al lado suyo
yacía su compañero con quemaduras de tercer grado. Al frente solo estaba Yuan, también con
quemaduras, pero menos fuertes. El hombre que lo iba a matar ya no estaba con los vivos;
solo quedaban cenizas.
Al ver la muerte de su compañero y que el otro se encontraba muy herido, Daumi, llena de
rabia, reúne lo que le queda de poder en dos grandes cuchillos formados por hilos de luz a los
lados de Yuan.
Ark sale corriendo en dirección a Yuan, que apenas se estaba poniendo de pie, y antes de que
los cuchillos lo atravesaran, logra embestirlo, cayendo los dos a la calle por el gran hueco en
la pared que segundos antes Ark había hecho.
Por obras del Creador, los dos caen encima de una carroza que iba pasando por la calle.
Ante la oscuridad de la noche, en el techo de la posada donde sucedió todo este suceso, la
figura de dos personas encapuchadas, una ayudando a la otra para que pudiera caminar,
observaban la carroza alejarse. Una de estas figuras tenía el rostro completamente quemado y
estaba jadeando por un poco de aire. La otra tenía un rostro enfurecido e impotente, pues no
podía hacer nada más que ayudar a su compañero a que siguiera vivo.
Thoughts
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Permalinklo leí a las dos con el bebé encima, la pelea me despertó full. ¿ark de verdá se va a recuperar de las quemaduras?
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Permalinkcorté justo cuando Daumi empieza el ataque mágico, me costó parar ahí po. ¿cuándo subes lo que sigue?
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Permalinkme lo leí tirada en la playa entre oleadas, se me llenó el móvil de arena pero válió cada segundo :)
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PermalinkLo he leído esta tarde y me ha gustado mucho. Me ha recordado a los relatos que leía mi hijo. Un saludo.
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Permalinkme lo leí esperando fútbol, me entró justo :)
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PermalinkEso del escritor pelándose consigo mismo sobre si está bien o mal lo que hace Ark. ¿Eso es de verdad o solamente ficción dentro de la ficción?
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Permalink¿Pero este Ark es de verdad tan noble o solamente se hace el bueno? Yo que lo sigo desde antes no sé si confío en él para nada.
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PermalinkEse momento cuando Ark ve al niño siendo golpeado y simplemente actúa, sin pensar. Se lo voy a mandar a mi hermano.