Esperaría que fuera más tenso en la farmacia. Pero es casi monótono, como si Damián ya estuviera harto de los poderes.
Capítulo 4 — Pastillas Sensible Spoiler
Damián entra a su casa visiblemente cansado.
En series
In groups
Pensamiento
Esperaría que fuera más tenso en la farmacia. Pero es casi monótono, como si Damián ya estuviera harto de los poderes.
Contenido de la publicación
Damián entra a su casa visiblemente cansado.
—Has vuelto temprano, hijo. ¿Cómo te fue en el trabajo?
—Bien, madre.
Dice Damián mientras se acerca a ella.
—Me alegro, hijo. No sabes lo que me pasó hoy cuando te fuiste, resulta que yo…
Damián abraza a su madre sollozando.
—¿Estás bien, hijo? ¿Pasó algo?
—No, madre, no pasó nada. Solo te extrañaba.
Damián no mentía, al menos no completamente. Aún no estaba seguro de si contarle a su madre acerca de sus regresos o si esta le creería.
—Está bien, hijo. No indagaré más en el tema. Siempre que necesites a mamá, ahí estaré.
Luego de una breve charla sobre temas mundanos, como el aumento de precios, amigos y alguna que otra noticia en la tele, Damián fue a tomar una siesta.
Tres horas después, Damián se despierta sudando y con la respiración pesada. Los recuerdos aún lo persiguen, por lo que opta por irse a tomar un baño para relajarse, luego de ver la hora y descubrir que son aproximadamente las dos de la tarde.
Luego de esto, Damián camina a la sala, donde ve a su madre sentada viendo la televisión.
—Hijo, ¿me harías el favor de ir a comprar mis medicamentos? Perdóname por no poder ir yo misma, te lo agradecería mucho.
—Claro, madre. Iba a salir a caminar un poco de igual manera.
—Gracias, hijo. Prepararé un poco de café para cuando vuelvas.
—Está bien, madre.
Luego de sonreírle por un instante, Damián sale camino a la farmacia y usa ese tiempo para pensar en qué hará a partir de ahora.
¿Cómo funciona mi poder? ¿Hay algún límite? ¿Cuánto tiempo atrás en el tiempo vuelvo? ¿Siquiera estoy volviendo?
Damián se veía abrumado por esas preguntas, tanto así que casi pasa de largo la farmacia.
Al entrar a la farmacia vacía, sus ojos se cruzaron con los de la cajera, quien, acostumbrada a su presencia, se dio media vuelta para buscar los medicamentos de su madre.
—¿Lo de siempre?
Pregunta la cajera.
—Sí.
—¿Ha mejorado?
—Sí.
—Mándale saludos de mi parte.
—Lo haré. También te pagaré lo que te debía.
Dice Damián mientras saca su celular para transferirle el dinero.
—No es necesario. Puedes hacerlo cuando consigas trabajo y estés mejor económicamente. Ya te dije que puedes trabajar aquí también.
Dice la cajera mientras hace levitar la caja de pastillas un poco sobre el mostrador.
—No podría hacerte eso. Sabes lo mal vista que está la gente sin poderes. Además, ya conseguí empleo.
—¿De verdad?
Dice la cajera, muy feliz.
—Me alegro bastante. ¿Y de qué trata?
Damián, percatándose de que está hablando de algo que no debería, responde un poco nervioso.
—Investigación. Por ahora soy solo un ayudante.
—Investigación es una palabra muy amplia, Damián, pero si no me quieres contar por ahora, no hay nada que pueda hacer.
La cajera le entrega las pastillas.
—Recuerda saludar a tu madre de mi parte.
—Tranquila, Sara. Se lo comunicaré.
Seguido de eso, Damián sale de la farmacia y vuelve a su casa pensando en la charla que tuvieron.
Al regresar, Damián se encuentra con su madre, quien estaba sirviendo dos tazas de café caliente.
—¿Ya volviste? Fuiste un poco rápido.
—¿Rápido? No es como que fuese a quedarme en la farmacia por horas. Por cierto, Sara te manda saludos.
—Qué amable de su parte. Hace mucho no la veo.
Su madre se acerca con una taza de café caliente en cada mano y le entrega una.
—Cuidado, está caliente. ¿Necesitas azúcar?
—No, ma, así está bien.
—Qué mal gusto.
Dice su madre en tono burlesco.
Seguido de eso, platican un poco de la vida. Damián le entrega sus pastillas y, después de un tiempo, se retira a su cuarto para pensar en qué hacer mañana, cuando tenga que volver a esos blancos e intrincados pasillos para realizar cualquier cosa inhumana que necesiten para conseguir dinero.
También reflexiona que es probable que, si descubren lo de los regresos, termine siendo presa de esos experimentos.
Damián, viendo que por la preocupación ya se le hicieron las diez de la noche, decide dejar eso para mañana e ir a dormir.
Cosas fuera de la obra: hola que tal no esta tan cargado de acción pero si de info sobre el mundo, ya termine con los finales asi que si puedo les voy a poner mas esfuerzo. Gracias por leer.
Thoughts
-
PermalinkLos «blancos e intrincados pasillos» cuando piensa en el trabajo me recordaron un amigo que trabajó en un laboratorio encubierto donde nadie sabía qué hacía. Damián tiene ese aire de estar atrapado en algo sin salida.
-
PermalinkEl café listo esperándolo. Eso duele.
-
PermalinkEsperaría que fuera más tenso en la farmacia. Pero es casi monótono, como si Damián ya estuviera harto de los poderes.
-
PermalinkSi puede volver el tiempo, ¿por qué no pregunta en la farmacia cómo funciona? Sara está ahí. ¿Es miedo a que lo descubran?
-
PermalinkMe mató lo de «casi pasa de largo la farmacia» mientras está perdido en su propia cabeza.
-
Permalink¿La madre también tiene poderes? Ese «no indagaré más» se siente como que ya sabe algo raro.
-
PermalinkEl detalle de Sara haciendo levitar las pastillas es perfecto. De repente todo el mundo tiene poderes y Damián sabe que los tiene pero está oculto. Esa inversión donde los demás son extraños con dones mientras él se esconde crea una paranoia perfecta para la historia.
-
PermalinkLo que me atrae es cómo transformas la reunión con la madre en algo casi inquietante. Damián se quiebra en sus brazos, ella lo acoge, pero nosotros sabemos que se quiebra por cosas que ella nunca podría entender. Esa distancia entre lo que dice y lo que vive da un peso real a la escena.
Related posts
-
Prólogo + Capitulo 1
Prueba11111111