esbocé una sonrisa torpe, inconsciente y natural cuando me di cuenta de lo jodidamente difícil que era caminar por dónde nuestros pasos estuvieron juntos alguna vez en los ayeres de nuestra vida. pero esa sonrisa se mantuvo porque sentía la sombra de tu presencia en los lugares donde el viento parecía susurrarme con una voz muy-muy igualita a la tuya.
y esa era, quizá, la única forma de mantenerte aún en mi presente sin que estuvieras presente.