Para ese amor que terminó, pero que nunca se fue del todo.
Hay días en que no te busco,
pero te vuelvo a encontrar,
en películas de amor
que me hacen recordar.
En canciones que hablan de amores,
en historias que no son las nuestras,
en escenas que despiertan recuerdos
y en emociones que siguen despiertas.
Es extraño cómo pasa la vida,
cómo todo parece continuar,
mientras yo encuentro tu nombre
en lugares donde no debería estar.
Casi cinco años de historia,
tantos momentos que no volverán,
tantas promesas, tantas memorias,
tantos recuerdos que conmigo estarán.
Crecimos juntos sin darnos cuenta
de que algún día todo cambiaría,
que aquello que parecía para siempre
se convertiría en melancolía.
Fuimos dos jóvenes llenos de sueños,
dos corazones aprendiendo a querer,
sin imaginar que llegaría el día
en que nos tocaría aprender a perder.
Y ahora no sé qué hacer con todo
este cariño que llevo guardado,
con tantas palabras que nunca se fueron
y tantos recuerdos que no se han borrado.
Porque puedo aceptar que te has ido,
puedo entender que todo terminó,
pero hay sentimientos que siguen viviendo
aunque la historia de ambos cambió.
No significa que niegue lo ocurrido,
ni que no entienda nuestra realidad;
simplemente hay amores que dejan huellas
que no se borran con facilidad.
Últimamente me siento distinto,
más silencioso, más lejos de los demás,
como si una parte de mí se escondiera
en un lugar al que nadie puede llegar.
No sé si es miedo, si es tristeza,
si es mi manera de volverme a cuidar,
o si después de entregarlo todo
me cuesta de nuevo aprender a confiar.
Y entre tantas cosas que vivo a diario,
entre silencios que no sé explicar,
hay una parte de mí que todavía
te encuentra en todo sin quererlo buscar.
Y aquel día, sin haberlo esperado,
entre la gente te volví a encontrar;
estabas ahí, viviendo tu vida,
sin imaginar lo que pude pensar.
Y fue tan extraño tenerte tan cerca,
verte de nuevo, saber que estás bien;
sentir que el mundo seguía su curso
aunque ya no fuera el mismo de ayer.
No sé si fue alegría o sorpresa,
ni qué palabra le puedo poner;
solo pensé que ahí estabas,
y que la vida seguía también.
Me pregunto si alguna vez te sucede,
si algún recuerdo te hace detener,
si alguna canción te devuelve a esos días
en los que fuimos todo sin saber.
Pero hay preguntas que viven sin respuesta,
y hay sentimientos que debo guardar;
porque no todo lo que el alma recuerda
tiene un destino al cual regresar.
A veces quisiera entender el motivo
por el que te extraño cada día más,
por qué, entre tantas personas y rostros,
hay una parte de mí que no te deja atrás.
Quizá no extraño solamente tu risa,
ni tus palabras, ni tu forma de ser;
quizá también extraño al muchacho
que fui a tu lado sin miedo a perder.
Extraño los días que fueron tan nuestros,
las cosas pequeñas que hoy tienen valor,
las tardes sencillas, los planes secretos,
la forma en que el mundo cabía en los dos.
Y aunque la memoria a veces lastima,
no quiero odiarte por lo que pasó;
porque sería injusto borrar lo bonito
solo porque un día todo terminó.
No quiero que el tiempo convierta en cenizas
lo que alguna vez me hizo sonreír;
ni que el dolor de perderte algún día
me haga olvidar lo feliz que fui.
Porque sí, te amé con toda mi fuerza,
con esa inocencia de quien cree en el amor;
te di una parte de mi adolescencia
y un lugar en mi vida que nadie ocupó.
Fuiste mi primera historia importante,
mi primer refugio, mi primera ilusión;
la persona que estuvo en tantos recuerdos
que hoy todavía me habla el corazón.
Y aunque la vida nos lleve a otros rumbos,
aunque no volvamos a ser lo que ayer,
hay cosas que fueron tan verdaderas
que ni la distancia las puede deshacer.
No sé qué serás dentro de unos años,
ni qué sentiré cuando te recuerde;
si una sonrisa vendrá a mi rostro
o si habrá una tristeza que nunca se pierde.
Tal vez algún día las viejas canciones
ya no me hagan tu nombre pensar;
tal vez las películas de amores eternos
no me hagan sentir que te vuelvo a extrañar.
Tal vez tu recuerdo encuentre su sitio,
sin lastimarme ni hacerme caer;
y pueda mirar todo lo que vivimos
sin preguntarme qué pudo suceder.
Y ojalá la vida te trate bonito,
que encuentres motivos para sonreír,
que nunca te falten abrazos sinceros
ni sueños hermosos por los que vivir.
Ojalá que el amor te encuentre de nuevo,
que te dé la calma que mereces tener,
que te cuide el alma en tus días difíciles
y te dé mil razones para florecer.
Yo también quisiera encontrar mi camino,
volver a sentirme completo otra vez,
dejar que la vida me muestre sus cosas
sin comparar el presente con lo que se fue.
Pero hoy todavía te llevo conmigo,
aunque en mi presente ya no estés;
porque hay amores que cambian de forma
sin desaparecer del todo después.
Y si alguna vez alguien me pregunta
por qué tu recuerdo no se marchó,
diré que hubo una época hermosa
en la que mi mundo contigo coincidió.
Diré que crecimos, que fuimos felices,
que hubo momentos que siempre amaré;
que no todas las historias terminan juntas,
pero eso no las hace menos que ayer.
Porque no todo amor dura una vida,
ni todo para siempre se vuelve verdad;
a veces alguien llega, transforma tus días
y luego te enseña a soltar.
Y quizá esa sea la parte más triste,
la que más me cuesta llegar a entender:
que alguien pueda ser tan importante
y aun así ya no estar junto a ti como ayer.
Pero si el destino nos vuelve extraños,
si nuestros caminos no se vuelven a unir,
no voy a negar que fuiste importante
ni a avergonzarme de haberte querido así.
Porque hubo un tiempo en que fuimos nosotros,
en que tu sonrisa también fue mi hogar;
y aunque hoy me toque aprender a vivir
con tu ausencia y sin poderla cambiar,
no voy a decir que fuiste un error,
ni que fue en vano todo lo vivido;
porque aunque hoy me duela llamarte pasado,
hubo un tiempo en que fuiste mi presente más querido.
Y si algún día te pienso en silencio,
sin que me duela recordar lo que fue,
ojalá sonría por haberte conocido
y agradezca a la vida que te puso en mi ayer.
Porque entre millones de vidas posibles,
entre tantos caminos que pude elegir,
hubo casi cinco años de mi historia
en los que tuve la suerte de coincidir contigo.
Y aunque hoy la vida nos lleve a otros lados,
aunque ya no seamos los mismos de ayer,
hay algo que el tiempo no puede quitarme:
que alguna vez te amé de verdad,
que alguna vez me amaste también,
y que, aunque no fuimos para siempre,
fuiste una parte de mi vida
que siempre recordaré.
