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AUNQUE ME CUESTE LA VIDA

Jose_Yahil
Pensamiento

Pensamiento

FITUCHO

A la gran, yo de aquí solo mandaría la estrofa del cine y el beso, lo demás me daría pena que me lo leyeran en voz alta jaja.

A la gran, yo de aquí solo mandaría la estrofa del cine y el beso, lo demás me daría pena que me lo leyeran en voz alta jaja.

Contenido de la publicación

Te gustaba el brillo que mis ojos desprendían,

sin saber que eran los tuyos quienes lo encendían.

Tú admirabas esa luz que me hacía diferente,

sin saber que eras tú quien la llevaba en mi mente.

Llegaste sin avisar, cambiaste mi universo,

hiciste de mis días la inspiración de mis versos.

Y yo, que nunca supe lo que era amar así,

te entregué hasta las partes que escondía dentro de mí.

Recuerdo aquel primer beso, los nervios, la emoción,

tu mano entre mis manos, latiendo el corazón.

No imaginaba entonces, mientras te veía sonreír,

que algún día esos recuerdos me harían tanto sufrir.

Me acostumbré a tus buenos días, a tu dulce compañía,

a buscarte en mis mensajes al comenzar cada día.

Tus besos eran medicina, tus abrazos, mi refugio,

y tu voz tenía el poder de silenciar todo mi ruido.

Me prometiste que nunca te llegarías a marchar,

que ni siquiera otra persona nos podría separar.

Y yo creí en tus palabras, las guardé como un tesoro,

sin saber que algún día serían mi motivo de lloro.

Qué ironía que aquel miedo que intentaba esconder

fuera justo la tristeza que me tocaría conocer.

Tanto miedo a que te fueras, tantas ganas de cuidarte,

y hoy me toca aprender a vivir sin encontrarte.

No sé en qué momento cambió tu corazón,

ni cuándo nuestros sueños perdieron dirección.

Solo sé que un día tuve que aprender a aceptar

que quien soñaba conmigo ya no quería caminar.

Y mientras tú comenzabas una historia diferente,

yo intentaba comprender cómo se pierde a quien se siente

como el hogar que tanto tiempo uno buscó,

como esa luz que llega y después se apagó.

Me dijeron que hay otro ocupando mi lugar,

que ahora es él quien te acompaña y te puede abrazar.

Y aunque quisiera ser yo quien te hiciera sonreír,

me toca mirar de lejos cómo aprendes a vivir.

Me duele imaginarlo recibiendo tus caricias,

descubriendo poco a poco tus detalles y tus sonrisas.

Él no sabe todavía lo bonito que hay en ti,

ni las veces que tu forma de querer me hizo feliz.

No conoce esa ternura que escondes en la mirada,

ni cómo puedes hacer especial una tarde sin decir nada.

No sabe que tu cariño puede aliviar cualquier dolor,

ni que tienes esa forma tan sincera de entregar amor.

Y aunque me arda el pecho cuando pienso en los dos,

no quisiera desearles tristeza ni rencor.

Porque, aunque me duela verte de otro enamorada,

no podría odiar la felicidad que tanto deseaba.

Me alegra que seas feliz, aunque me cueste la mía,

aunque me duela tu ausencia al terminar cada día.

Quisiera ser quien te cuide, quien te haga sonreír,

pero si ya no me eliges, no te puedo exigir.

Y me odio por extrañarte cuando debo continuar,

por buscarte entre mis sueños cuando intento descansar.

Por saber que ya te has ido y aun así querer volver

a esos días en que tus brazos me hacían sentir bien.

Mi mente entiende que debo respetar tu decisión,

pero mi pecho todavía no comprende la razón.

Mi razón cerró la puerta, aceptando nuestro final,

pero mi corazón te espera como si fueras a regresar.

A veces quiero escribirte, preguntarte cómo estás,

decirte que todavía te recuerdo y nada más.

Pero sé que tus silencios también me hablaron con claridad,

y que amarte no me da derecho a romper tu voluntad.

Por eso guardo mis palabras donde nadie las verá,

junto a todos esos sueños que no se realizarán.

Hay mensajes que no envío, despedidas que no digo,

y un montón de sentimientos que todavía van conmigo.

Dicen que el amor es bello, que te enseña a florecer,

pero nadie habla de lo duro que es aprender a perder.

Porque el amor a veces mata lo que soñaste construir,

y te deja respirando, aunque no sepas cómo seguir.

Te quedas con los recuerdos, con las fotos y el ayer,

preguntándote en silencio qué pudiste hacer mal esta vez.

Y aunque sabes que no puedes obligar a alguien a quedarse,

te preguntas cuántas cosas te faltaron por demostrarle.

Yo te di cuanto tenía, no me guardé el corazón,

te ofrecí mis sentimientos sin temor a la decepción.

Quizás tuve mis defectos, quizás pude mejorar,

pero nunca fue mentira mi manera de amar.

No me arrepiento del cine ni del beso que nos dimos,

ni de aquellas dos personas que por un tiempo fuimos.

No reniego de tus manos ni de haberte conocido,

aunque hoy me duela tanto que tomemos otro camino.

Porque fuiste una alegría que no quiero despreciar,

una historia que en mi pecho nadie puede reemplazar.

Y aunque el final haya sido distinto al que soñé,

lo bonito que vivimos nunca lo negaré.

Si algún día alguien pregunta qué significaste para mí,

diré que fuiste ese amor que no esperaba descubrir.

Fuiste el brillo de mis ojos, mi refugio y mi alegría,

la persona que llenaba de esperanza el alma mía.

Pero también fuiste el adiós que no quería escuchar,

la promesa que en mis manos se terminó por quebrar.

Y ahora tengo que aprender, aunque me cueste aceptar,

que hay personas que se aman y aun así deben soltar.

No sé cuánto tiempo tome reconstruirme por dentro,

ni cuántas noches pasarán antes de calmar este tormento.

No voy a fingir que mañana dejaré de recordar

la manera en que tus ojos me enseñaron a brillar.

Pero un día mis mañanas dejarán de ser tan frías,

y podré mirar atrás sin llorarte todavía.

Tal vez vuelva a sonreír sin sentir que estoy fingiendo,

y recuerde nuestra historia sin sentir que sigo perdiendo.

No será porque lo nuestro no haya sido importante,

ni porque de un día a otro deje de ser emocionante.

Será porque habré aprendido, después de tanto dolor,

que también merezco paz, merezco vida y merezco amor.

Y ojalá que él te cuide como yo quise cuidarte,

que te escuche cuando llores y que nunca quiera lastimarte.

Que te abrace en esos días en que no quieras hablar,

y que encuentre mil motivos para hacerte sonreír y soñar.

Ojalá nunca te falten motivos para estar contenta,

que el amor que hoy recibes sea sincero y te sostenga.

Aunque ya no sea mi nombre el que pronuncies al dormir,

ojalá tengas mil razones para querer sonreír.

No te deseo tristeza por haberme abandonado,

ni que sientas en tu pecho todo el daño que he cargado.

No quisiera que sufrieras para comprender mi dolor,

porque incluso desde lejos todavía te guardo amor.

Y si algún día me recuerdas, no me recuerdes por llorar,

ni por todas esas veces que no te pude olvidar.

Recuérdame por los días en que te hice sonreír,

por el chico que te quiso sin saber cómo fingir.

Yo también quiero encontrarme, recuperar mi propia luz,

dejar de vivir mirando hacia el camino que tomaste tú.

Quiero que mi corazón vuelva algún día a descansar,

sin tener que preguntarse si me volverás a amar.

Y aunque hoy me cueste el alma despedirme de los dos,

aunque todavía me tiemble al pronunciarte en una canción,

voy a cerrar esta historia sin maldecir lo que vivimos,

porque incluso entre las lágrimas, algo hermoso construimos.

Me alegra saber que eres feliz, aunque me cueste la mía;

te deseo un cielo lleno de esperanza y alegría.

Y aunque una parte de mi alma todavía te quiera aquí,

voy a aprender a soltarte, aunque no sea junto a mí.

Gracias por cada abrazo, por cada beso y cada instante,

por hacer que un amor tan joven se sintiera tan gigante.

Gracias por las sonrisas, por los sueños que inventamos,

por los días en que, sin saberlo, tanto nos amamos.

Hoy no cierro esta historia porque ya no sienta nada,

la cierro porque mi alma necesita una mañana

en la que pueda respirar sin esperarte al despertar,

en la que pueda ser feliz sin tenerte que buscar.

Y si alguna vez la vida nos coloca frente a frente,

ojalá pueda saludarte con el alma más consciente.

Sin rencores, sin reclamos, sin pedirte regresar,

solo siendo aquel muchacho que te supo de verdad amar.

Porque tú fuiste una historia que jamás podré borrar,

pero no quiero que tu ausencia me impida continuar.

Y aunque siempre haya recuerdos que me hagan suspirar,

también habrá nuevos motivos que me enseñen a sanar.

Así que vete, mi niña, no te voy a detener;

aunque tenga mil razones para no querer perderte otra vez.

Si tu felicidad se encuentra lejos de mi camino,

te deseo lo más bonito, aunque cambie mi destino.

Hoy te entrego el último verso que me queda por escribir,

no para que tú regreses, sino para dejarte ir.

Que se apaguen las promesas, que descanse el corazón,

que termine nuestra historia sin convertirla en rencor.

Y si alguien me pregunta si volvería a enamorarme,

quizás diga que ahora mismo todavía temo quebrarme.

Pero sé que algún día volveré a creer en el amor,

porque haber perdido el tuyo no me quita ese valor.

Te amé con lo que era, con mis miedos y mis sueños;

fuiste parte de mi vida, aunque ya no seas mi dueño

de esos días que soñaba compartir hasta el final…

Y aunque hoy me toque perderte,

jamás me voy a arrepentir de haberte amado de verdad.

Adiós a tus ojos, a tu risa y tu calor,

adiós a ese futuro que imaginamos los dos.

Adiós a los «para siempre» que no pudimos cumplir,

a los besos que hoy recuerdo y que no volverán a mí.

Me voy con mil heridas, pero sin desearte mal;

con el alma hecha pedazos, pero dispuesto a sanar.

Y aunque todavía te ame, aunque me cueste aceptar,

hoy te dejo libre, mi niña…

Porque a veces amar también significa soltar.

Y si algún día me preguntas qué quedó de aquel amor,

quedarán nuestros recuerdos, mis poemas y esta canción.

Quedará el chico que un día te eligió entre tanta gente,

y que hoy aprende a despedirse aunque todavía te sienta presente.

Me alegra que seas feliz, aunque no pueda estar allí.

Te deseo lo más bonito, aunque ya no sea por mí.

Y con los ojos cansados, con el pecho hecho pedazos,

suelto al fin lo que soñaba conservar entre mis brazos.

ADiós, mi amor.

Esta vez no porque haya dejado de amarte,

sino porque, aunque mi corazón todavía quiera buscarte,

tengo que aprender a vivir…

sin esperar que vuelvas a elegirme. 🖤🥀

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  • FITUCHO

    A la gran, yo de aquí solo mandaría la estrofa del cine y el beso, lo demás me daría pena que me lo leyeran en voz alta jaja.

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Te gustaba el brillo que mis ojos desprendían,

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