💋 AMOR, LUJO Y TRAICIÓN
PARTE 2: UN AMOR PROHIBIDO Y UN SECRETO PELIGROSO
CAPÍTULO 4: DOS RAYITAS QUE CAMBIARON MI VIDA 💔
Valentina Reyes estaba sentada en el borde de su cama, mirando una prueba de embarazo que sostenía entre sus manos temblorosas.
Dos rayitas.
No podía creerlo. Después de aquella noche inolvidable con Alejandro Castillo, su vida había cambiado para siempre.
—Dios mío, ¿qué voy a hacer? —susurró mientras las lágrimas le recorrían las mejillas.
Alejandro era un hombre millonario, heredero de una de las familias más poderosas de Santo Domingo. Además, estaba comprometido con Isabella Montenegro, una mujer hermosa, ambiciosa y capaz de cualquier cosa para no perder su lugar en aquella familia.
Valentina sabía que, si Alejandro descubría su embarazo, todo cambiaría.
Pero había algo que le dolía todavía más: no sabía si él la amaba de verdad o si aquella noche solo había sido un error.
Su teléfono vibró.
Era un mensaje de Alejandro.
«Necesito verte. No he podido dejar de pensar en ti desde aquella noche. Dime dónde estás y voy a buscarte».
Valentina apretó el teléfono contra su pecho.
—¿Cómo voy a decirte que llevo a tu hijo dentro de mí si ni siquiera sé si me elegirías a mí antes que a ella?
Decidió guardar el secreto.
Al menos por ahora.
CAPÍTULO 5: LA NOVIA QUE NO PERDONABA 👠🔥
Mientras tanto, en una lujosa mansión de Santo Domingo, Isabella Montenegro observaba las fotografías que un investigador privado había colocado sobre su escritorio.
En una de ellas aparecían Alejandro y Valentina saliendo de un restaurante. En otra, él la miraba con una ternura que Isabella nunca había conseguido despertar en su prometido.
—¿Quién se cree esa muchachita para meterse en mi relación? —preguntó furiosa.
El investigador bajó la mirada.
—Señorita, hay algo más. Alejandro ha estado buscándola constantemente.
Isabella apretó los puños.
—Alejandro va a casarse conmigo. Esa mujer no va a quitarme lo que me pertenece.
Tomó su teléfono y llamó a Valentina.
—Tenemos que hablar —dijo con una voz sorprendentemente dulce—. Te espero mañana en el restaurante del hotel. No me hagas perder el tiempo.
Valentina sintió un escalofrío.
Sabía que Isabella no quería hablar de amistad.
Quería destruirla.
CAPÍTULO 6: UNA CONFESIÓN BAJO LA LLUVIA 🌧️❤️
Aquella noche, Alejandro apareció frente al apartamento de Valentina.
La lluvia caía sobre Santo Domingo mientras él esperaba junto a su automóvil de lujo.
Cuando Valentina abrió la puerta, se quedó sin palabras.
—¿Qué haces aquí, Alejandro?
Él la miró fijamente.
—Porque estoy cansado de fingir que no siento nada por ti.
Valentina intentó cerrar la puerta, pero Alejandro habló antes de que pudiera hacerlo.
—Desde aquella noche, no he podido dormir. Cuando estoy con Isabella, pienso en ti. Cuando estoy en mi casa, quiero venir aquí. Y cuando cierro los ojos, eres tú la mujer que veo.
Valentina sintió que el corazón se le aceleraba.
—Tú tienes una prometida.
—Lo sé.
—Entonces, ¿por qué vienes a decirme estas cosas?
Alejandro dio un paso hacia ella.
—Porque me estoy enamorando de ti, Valentina.
Ella sintió que las lágrimas amenazaban con salir.
Quería abrazarlo. Quería decirle que también lo amaba. Quería contarle que dentro de ella estaba creciendo una parte de ambos.
Pero el miedo era más fuerte.
—Vete, Alejandro.
Él se quedó inmóvil.
—¿Eso es lo que quieres?
Valentina tragó saliva.
—Es lo que tengo que hacer.
Alejandro la miró con el corazón roto y se marchó bajo la lluvia.
Cuando su automóvil desapareció, Valentina cerró la puerta y se deslizó hasta el suelo.
Entonces, con una mano sobre su vientre, susurró:
—Perdóname, mi amor. Tu padre todavía no sabe que existes.
CAPÍTULO 7: EL SECRETO SALE A LA LUZ 🤰🏻💣
Pasaron tres semanas.
Valentina comenzó a sentirse mareada durante el trabajo. Apenas podía soportar ciertos olores y, en ocasiones, tenía que encerrarse en el baño para llorar.
Su mejor amiga, Camila, fue la primera en sospecharlo.
—Valentina, mírame a los ojos. ¿Estás embarazada?
Valentina se quedó helada.
—No sé de qué hablas.
—Te conozco desde hace años. Algo te pasa.
Finalmente, Valentina rompió a llorar.
—Estoy embarazada, Camila. Y el padre es Alejandro Castillo.
Camila se llevó las manos a la boca.
—¡Dios mío! ¿Él lo sabe?
Valentina negó con la cabeza.
—No. Y no pienso decírselo todavía. Está comprometido con Isabella y no quiero que piense que estoy intentando atraparlo con un bebé.
Camila la abrazó.
—Un hijo no es una trampa, Valentina. Es una vida. Y Alejandro tiene derecho a saberlo.
Valentina no respondió.
En ese instante, su teléfono recibió una notificación.
Era una fotografía de Alejandro e Isabella anunciando oficialmente la fecha de su boda.
Valentina sintió que el mundo se derrumbaba.
Debajo de la fotografía había un mensaje de Isabella:
«Espero que hayas entendido que Alejandro será mi esposo. Aléjate de él antes de que sea demasiado tarde».
Valentina dejó caer el teléfono.
Pero Isabella no sabía algo.
El bebé que llevaba Valentina podía cambiar el destino de toda la familia Castillo.
Y el secreto más peligroso todavía estaba por descubrirse.
CAPÍTULO 8: LA VERDAD SOBRE SU PADRE 👑😱
Una tarde, Valentina recibió una llamada de un abogado que nunca había visto.
—¿Señorita Reyes? Necesito que venga a mi oficina. Hay algo importante relacionado con su familia.
—¿Qué ocurre?
—Se trata de su padre biológico.
Valentina sintió que el corazón se le detenía.
Toda su vida había creído que su padre la había abandonado cuando era pequeña. Su madre nunca quiso hablar demasiado del tema y siempre cambiaba de conversación cuando ella preguntaba.
Al día siguiente, acudió a la cita.
El abogado abrió una carpeta y colocó varios documentos sobre la mesa.
—Su madre intentó protegerla de una verdad que podría cambiar su vida.
Valentina miró los papeles.
El nombre que apareció ante sus ojos le hizo perder el aliento.
ESTEBAN CASTILLO.
El padre de Alejandro.
El hombre más poderoso de la familia con la que su destino parecía estar peligrosamente unido.
—No… esto no puede ser verdad —murmuró.
El abogado asintió con seriedad.
—Los documentos indican que Esteban Castillo es su padre biológico.
Valentina sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
Si aquello era cierto, Alejandro y ella podían ser hermanos por parte de padre.
El bebé que llevaba en su vientre…
¿Y si toda su historia de amor estaba construida sobre una verdad que ninguno de los dos conocía?
Valentina salió de la oficina llorando, sin saber qué hacer ni a quién acudir.
Y justo cuando llegó a la calle, vio un automóvil negro detenerse frente a ella.
La puerta se abrió.
Esteban Castillo bajó lentamente, la miró a los ojos y pronunció unas palabras que cambiarían todo:
—Valentina, tenemos que hablar. Soy tu padre.
CONTINUARÁ… 💔🔥