Logre hablar con él por poco tiempo.
Sus ojos mostraban el cansancio de una vida larga y llena de errores que la sociedad marcó imperdonables
–Somos sucios, impuros, ajenos a nosotros.
Me dijo, su voz ronca arrastraba las palabras.
"No volverás a ser el mismo después de esto"
Es una cosa que te quitan y no puedes recuperar.
–uhg...es un asco.
Afirme lo que decía, es la sucia verdad.
Mi mente no deja de dar vueltas en esas pobres víctimas de algo tan horrendo o tan normalizado a la vez. Sintiéndonos "es culpa mia" sin saber qué hacer. Donde denunciar no es una opción. Me derrito en palabras ajenas y me pudro en lagrimas tanto ajenas como mias.