Hay algo difícil de explicar cuando alguien se va y, con el tiempo, descubres que todavía lo quieres a tu lado.
No porque hayas olvidado lo que pasó.
No porque todo haya dejado de doler.
Simplemente porque, a pesar de todo, una parte de ti todavía imagina cómo sería tenerlo cerca otra vez.
Y quizá lo más difícil no sea aceptar que todavía lo quieres, sino recordar que fue esa persona quien decidió irse.
Tú no elegiste el final.
No decidiste que dejara de estar.
Pero tampoco puedes obligarlo a regresar.
A veces queremos a alguien justo cuando ya no podemos hacer nada con ese sentimiento.
Y entonces toca aprender algo que duele: querer a alguien no siempre significa tener que buscarlo, esperarlo o convencerlo de volver.
Hay personas que todavía queremos y, aun así, tenemos que aprender a vivir sin ellas.
Porque también existe una forma de querer que consiste en aceptar la decisión del otro, aunque nuestro corazón todavía no esté listo para hacerlo. 💜