¿Dónde quedó la razón?
¿Dónde quedó cuando justificamos que nuestro nivel de vida vale más que la comida de un niño?
¿Dónde quedó cuando un poderoso entiende que debe acumular para las seis generaciones que lo seguirán, mientras una familia de cuatro trabajos no puede cubrir siquiera sus necesidades básicas?
¿Dónde quedó cuando, para poner una línea que separe mi tierra de la tuya, me doy permiso para matarte?
¿Dónde quedó cuando alguien descalzo camina mientras yo elijo qué zapato usar para salir, sabiendo que no será el mismo del jueves, ni el del lunes, ni el del fútbol del martes?
¿Dónde quedó cuando la bolsa de basura se entierra junto a quienes duermen a su lado y a mí me da lo mismo?
¿Dónde quedó cuando pienso que este mundo premia a quien se lo merece y que todo aquel que está mal es porque, de alguna manera, también se lo merece?
¿Dónde quedó la razón?
¿En qué momento dejamos de mirar al otro como a nosotros mismos?
¿Cuándo la razón apagó el corazón?