Quiero dejar de fingir,
de ocultar lo que sentí,
de disimular las heridas
que dejaste dentro de mí.
Sí, sí te odio.
Odio todo lo que sufrí,
todo lo que lloré,
todo el miedo que sentí
cuando por fin te dejé
y conseguí escapar de ti.
Dejé de luchar cada día,
de vivir esperando el dolor,
de soportar ese nudo en el estómago
que anunciaba otra noche de temor.
Y aún recuerdo tus apretones,
tus manos impidiendo mi huida,
cada vez que intentaba marcharme,
cada vez que intentaba salvar mi vida.
Y ahora me pregunto
cuánto de mí quedó allí,
en todas aquellas veces
que tuve miedo de huir.
Porque sí,
te odio por todo lo que sufrí,
pero más que odiarte,
quiero volver a ser yo,
esa persona que fui
antes de tenerte miedo a ti.