Solamente siento un nudito en mi corazón, pero ya no lloro.
Y quizá antes habría pensado que eso significaba que todavía no estaba bien.
Pero ahora entiendo que sanar no significa dejar de sentir de un día para otro.
A veces el recuerdo todavía aparece.
Hay días en los que algo me hace pensar en esa persona, una canción, un lugar, una palabra o simplemente un momento de silencio.
Y siento ese pequeño nudo en el pecho.
Ese recuerdo todavía existe.
Pero ya no me rompe como antes.
Ya no siento la necesidad de buscar respuestas.
Ya no necesito volver atrás para cambiar lo que pasó.
Ya no lloro preguntándome qué hice mal o qué pude haber hecho diferente.
Simplemente lo recuerdo.
Y sigo con mi día.
Quizá esa sea una de las formas más silenciosas de sanar: cuando algo que antes te hacía llorar ahora solamente te provoca un pequeño suspiro.
No significa que nunca hayas querido.
Significa que aprendiste a vivir con lo que sentiste.
Porque hay personas que dejan una huella que no desaparece completamente, pero con el tiempo deja de doler.
Y quizá algún día ese nudito también desaparezca.
Pero por ahora no me preocupa.
Porque ya no estoy intentando olvidar.
Estoy aprendiendo a recordar sin volver a romperme.
Y después de todo lo que sentí, poder decir “todavía me duele un poquito, pero ya no lloro” también es una forma de decir:
estoy sanando. 🤍