Un sabio me dijo una vez: «Serás muy feliz el día que le des una oportunidad a quien te ama y no a quien tú amas».
En ese momento no entendí del todo sus palabras. ¿Cómo iba a elegir a alguien por el simple hecho de que me quisiera, si mi corazón seguía buscando a otra persona? ¿Cómo iba a darle una oportunidad a alguien que me ofrecía todo aquello que yo llevaba tanto tiempo esperando, mientras mis sentimientos seguían aferrados a quien apenas me daba una pequeña parte?
Porque cuando estás enamorado, no siempre eliges con la razón. A veces puedes tener delante a alguien que se preocupa por ti, que te escucha, que busca hacerte sonreír y que estaría dispuesto a construir algo bonito contigo, pero tus ojos siguen buscando a esa persona que te hace sentir mariposas, incluso cuando también te hace llorar.
Y qué difícil es reconocerlo. Porque no es que no valores a quien te quiere, ni que no te des cuenta de lo mucho que intenta demostrarte. Simplemente, el corazón no siempre siente por quien más lo cuida. A veces se queda donde hay dudas, donde necesita esforzarse para recibir cariño y donde sigue esperando una respuesta que quizá nunca llegue.
Mientras tanto, puede haber alguien que te quiera de una manera completamente diferente. Alguien que no te haga preguntarte constantemente qué significas en su vida, que no te obligue a interpretar cada palabra y que no te haga sentir que debes ganarte un lugar que debería ofrecerte libremente.
Pero también hay algo que debemos entender: no podemos obligarnos a amar a alguien solamente porque esa persona nos ama bonito. El cariño no es una deuda, y nadie merece ser elegido únicamente por ser la opción más segura. Dar una oportunidad significa permitirnos conocer a alguien sin compararlo constantemente con otra persona, sin utilizarlo para olvidar a alguien más y sin prometer sentimientos que todavía no existen.
Quizá la verdadera enseñanza de aquel sabio no era que debíamos dejar de amar a quien queremos para elegir a quien nos quiere. Quizá era que debíamos dejar de perseguir un amor que nos mantiene esperando y empezar a reconocer el valor de un amor que también nos elige.
Porque merecemos una historia en la que no tengamos que rogar por atención, pero también tenemos la responsabilidad de ser sinceros con quienes nos ofrecen su corazón. No se trata de conformarnos con alguien que nos quiere, sino de aprender a mirar más allá de esa persona que nos tiene enamorados y descubrir si existe alguien con quien podamos construir un amor recíproco, tranquilo y verdadero.
Y tal vez un día comprendamos que la felicidad no consiste en elegir entre quien amamos y quien nos ama, sino en encontrar a alguien por quien sintamos amor y que, al mismo tiempo, nos ame con la misma voluntad de quedarse.
Porque qué bonito sería dejar de preguntarnos cómo conseguir que alguien nos ame y, por fin, encontrarnos con una persona con la que el amor no sea una lucha por ser elegidos, sino una decisión que ambos tomamos cada día. 💗✨