Señor, pone verdad en mi boca.
No permitas que mis palabras sean solamente bonitas.
Que tengan peso.
Que sepan consolar
sin mentir.
Que sepan confrontar
sin herir.
Que sepan anunciar esperanza
sin esconder el dolor.
Dame una voz que no necesite ser la más fuerte.
Solo una voz que Tú puedas usar.
Si alguna vez hablo para ser admirada,
hazme callar.
Si alguna vez callo por miedo,
dame valor.
Y si alguna vez no sé qué decir,
recuérdame que el silencio
también puede ser obediencia.
Que mis palabras no construyan solamente proyectos.
Que construyan personas.
Que alguien pueda escucharme
y encontrar un poco de luz.
Que alguien pueda leerme
y recordar a Dios.
Porque no quiero que mi voz
sea recordada por haber sido grande.
Quiero que sea recordada
por haber sido verdadera.