Un don que no estamos usando.
Muchas veces admiramos la inmensa sabiduría del rey Salomón, pero nos olvidamos de algo fundamental: nosotros también tenemos acceso a esa misma sabiduría. Dios nos ha bendecido con un don extraordinario a través del Espíritu Santo, pero el gran problema es que muchas veces nos quedamos sin hacer nada, dejando ese poder inactivo.
Nuestras palabras no son neutrales; tienen la capacidad de alterar nuestra realidad y la de quienes nos rodean. Hoy el Señor nos invita a tomar conciencia de lo que sale de nuestra boca y a activar el poder que ya nos fue dado.
Proverbios 12:1, 18, 14
1: El que ama la instrucción ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión es ignorante.
18: Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.
14: El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según la obra de sus manos.
Cuando leemos lo que Salomón nos escribe, cuánta sabiduría tenía, ¿no? Nosotros también la tenemos, solo que no la sabemos aprovechar; es un don que Dios te y nos dio. Amamos que nos instruya el Señor. Quien aprovecha de semejante poder que Él está poniendo sobre cada uno de nosotros, ¿no cree que sea cierto?
Empieza a hacer, porque ya te fue dado a través del Espíritu Santo; podemos verlo, solo que nos quedamos sin hacer. Tus palabras tienen poder, ponte a pensar en cada vez que hablas: hay palabras lindas y feas. Él te instruyó para que tus palabras sean lindas, ya que de tu boca sale lo que llevas en el corazón.
Lucas 6:43-45
43: No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.
44: Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.
45: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
Entonces tenemos en nuestra boca poder para herir; si somos malintencionados ocurre esto: es un arma de dolor. Pero también tenemos nuestra boca para sanar, esta es la que debemos adoptar para nuestra vida: la lengua de quien habla con sabiduría, prudencia, empatía y verdad, consuelo y restauración emocional.
Lo que sembrás hoy con tus labios es lo que vas a comer mañana. Si sembrás bendición, fe y palabras lindas, tu vida se saciará de bien. El poder está en tu boca, ¡empezá a hacerlo!