¿Cómo puedo confesarte que soñé con otro hombre? ¿Y yo, cómo sigo?
Soñé que me miraba, que me deseaba. Como una liebre, corriendo fugaz por la pradera, buscándome para casarme. Soñé que me amaba sin siquiera saber mi preferencia en el cine, en la ropa o en la cama. Soñé que un beso suyo podía acaparar cualquier límite dentro de un aula, de un ático. Soñé que me enamoraba y no podía salir de ahí.
Lo soñé, pero tampoco sé si deseé.
Me levantaba por la noche y rápidamente me volvía a inducir en el sueño, en esa vigilia, en la cual él me esperaba y vos no existías. Formulaba oraciones, mantenía canciones, pero vos no vivías ahí.
¿Será este consuelo grato para vos?
Ya no estoy dormida, las horas pasan y las constelaciones siguen escondidas. No lo sueño, lo pienso. Lo extraño. Pienso que vivimos tanto, tanto en unas horas de tranquilidad, que me hace falta ¿Cuánto quedará para dormir nuevamente?
Lieri.