Al ver los cielo, los montes y los collados,
al observar las estrellas y los luceros,
al estudiar las atomos, la atmofera que nos rodea y nuestro ADN,
al admirar las animales terrestres, los acuaticos y los aereos;
cada organo, cada cabello, en los diversos tonos de piel y iris en los ojos.
Puedo ver el corazón tan hermoso de su creador.