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Te convertiste en el dibujo que no quiero terminar 🎨💔

yenimiranda12

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Te convertiste en el dibujo que no quiero terminar, porque terminarlo sería aceptar que ya no hay nada más que agregar, que cada trazo ha llegado a su lugar y que, después de tanto tiempo dedicándole una parte de mí, ha llegado el momento de soltar el lápiz y dejarlo ir.

Quizá parezca extraño para quien nunca ha sentido algo parecido, pero hay cosas que nos cuesta terminar no porque no sepamos cómo hacerlo, sino porque, mientras continúan incompletas, sentimos que todavía existe una posibilidad. Como si dejar una parte sin dibujar nos permitiera conservar un pedacito de aquello que tanto miedo nos da perder.

Y así me pasa contigo. A veces prefiero quedarme imaginando cómo habría sido el siguiente capítulo, qué otros colores habríamos descubierto juntos o qué detalles todavía nos faltaban por conocer. Me aferro a las posibilidades, a los momentos que no vivimos y a todas esas pequeñas cosas que alguna vez imaginé que formarían parte de nuestra historia.

Porque terminar el dibujo significaría aceptar que ya no puedo seguir creando contigo, que hay trazos que nunca llegarán a existir y que, por mucho que me esfuerce, no puedo dibujar por los dos. Y quizá esa sea la parte más difícil: comprender que una historia puede tener muchísimo significado para nosotros y, aun así, no depender únicamente de nuestras ganas de continuarla.

A veces confundimos dejar algo inconcluso con mantenerlo vivo. Creemos que, mientras no cerremos esa historia, todavía tenemos una oportunidad de recuperar lo que sentimos, de corregir lo que salió mal o de convertir en realidad aquello que alguna vez imaginamos. Pero también existe la posibilidad de que, por miedo a terminar, nos quedemos demasiado tiempo mirando una página que ya no sabemos cómo continuar.

Y no quiero que pienses que todos los dibujos deben terminarse para que sean hermosos. Hay algunos que nos enseñan tanto durante el proceso que su valor no depende de cómo quedan al final. Nos recuerdan quiénes éramos cuando comenzamos, cuánto cariño pusimos en cada detalle y todas las emociones que fuimos descubriendo mientras intentábamos darles forma.

Quizá algún día encuentre el valor para dejar el lápiz sobre la mesa, mirar nuestro dibujo por última vez y comprender que no necesito seguir añadiendo trazos para demostrar cuánto significó para mí. Tal vez pueda aceptar que hay historias que merecen ser recordadas con cariño, aunque no hayan llegado al final que soñábamos.

Porque no todo lo que queda incompleto es un fracaso, así como no todo lo que termina pierde su belleza. A veces, simplemente llega un momento en el que debemos aprender a distinguir entre aquello que todavía podemos construir y aquello que solo estamos intentando conservar porque nos da miedo despedirnos.

Te convertiste en el dibujo que no quiero terminar, porque una parte de mí todavía cree que, mientras siga incompleto, no tendré que aceptar que nuestra historia terminó. Pero quizá algún día entienda que puedo guardar el dibujo, conservar cada trazo y agradecer todo lo que sentí al crearlo, sin tener que pasarme la vida esperando el final que alguna vez imaginé para nosotros. 🎨🥀💗

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Te convertiste en el dibujo que no quiero terminar, porque terminarlo sería aceptar que ya no hay nada más que agregar, que cada trazo ha llegado a su lugar y que, después de tanto tiempo…