Yo no quiero a nadie más.
Solo te quiero a ti.
Y quizá suene sencillo decirlo, pero detrás de esas palabras hay un sentimiento enorme.
Porque no se trata de querer tenerte solamente en los días bonitos. No se trata de estar contigo mientras todo sea fácil y perfecto.
Te quiero en los días en los que la vida pese un poco más.
En las conversaciones interminables y también en esos silencios que no necesitan explicación.
Te quiero con tus virtudes, con tus defectos, con tus días buenos y con esos días en los que quizá ni tú mismo sabes qué te pasa.
No quiero una versión perfecta de ti.
Quiero conocerte en todas tus etapas, verte crecer, aprender contigo y descubrir todas esas partes de ti que todavía no conozco.
Y si pudiera pedir algo, no pediría una historia sin problemas.
Pediría que, cuando aparezcan las dificultades, todavía encontremos razones para elegirnos.
Que podamos hablar cuando algo duela.
Que sepamos pedir perdón cuando nos equivoquemos.
Que nunca dejemos de cuidarnos.
Porque decir “quiero que estés conmigo toda la vida” es bonito, pero para mí significa mucho más que simplemente quedarse.
Significa construir.
Elegirnos una y otra vez.
Y hacer que ese “para siempre” no sea solamente una promesa bonita, sino algo que ambos decidamos cuidar todos los días.
Yo no quiero a nadie más.
Te quiero a ti.
Y si la vida me diera la oportunidad de elegir una y otra vez a la persona con quien compartir mi camino…
Creo que volvería a elegirte todas las veces.