Raya el alba
Asoma y extiende sus luminosos y calurosos brazos cual servil obedece su labor
Imponente e intacto aparece en todo su esplendor amarillo
Las nubes le hacen venía y los pajarillos entonan una melodía abriendo su paso como una sinfonía de bethoven, las flores despiertan y abren sus coloridos ropajes , aroma desplegando un camino al horizonte donde el arena se funde con el agua y la sal brillando como el alma en los primeros escritos de Dante.
Parece eterno e interminable
Pero también tiene su tiempo de dormir.
Entonces llega la oscuridad de la noche.