¿Y donde dejaste esa sonrisa cálida con los ojos descansados? La alegría duró poco mientras que la tristeza poco a poco se volvía más permanente. Escuchas las risas ajenas, pero ninguna es contigo. Cada uno con su cada uno mientras que quedaste aislado, solo.
¿Donde quedó tu chispa y tu brillo? Se extinguieron mientras tus llantos llegaban, sin querer irse y las sombras te absorbían. Veías todo como una película, tus amistades viviendo y tu sufriendo, tu vida siendo todo aquello que temías cuando derrepente: una gran caída. ¿Piensas que tendrás otra oportunidad? Es una sola vida, Dimitri. Deja de soñar, Dimitri. Deja de excusarte, Dimitri. Ya no eres un niño, Dimitri. El tiempo no se detiene cuando tú quieras. El tiempo pasa mientras lloras, la vida pasa mientras decides no hacer nada y no levantar tu culo de esa cama. Tus lagrimas no van a obtener la misericordia de ningún Dios. ¿Que hiciste con ese joven de sonrisa tibia? No deberías pretender ser el.
Eres uno más, igual que todos. Igual que tus amigos, igual que tus cercanos, igual que cada uno. Una cabeza más que probablemente busca una explicación demasiado esotérica para escapar de su realidad. Con los pies descalzos entre sueños que parecían vidrios rotos, avanzando entre memorias quebradas y un corazón destrozado. Porque Dimitri jamás será Él, o Ella o Eso.
¿Vas a vivir escapando, Dimitri? ¿Por qué vives como si el mundo no se fuera a acabar? ¿Por qué vives como si algún día no te fueras a morir?
Ya no eres quien eras, y no eres quien serás. No eres el Dimitri que eras, tampoco el de hoy. ¿Que significa ser tu? Un abismo tan grande que crees que tú estás más al fondo que todos, o una torre tan alta que piensas que eres la cúspide. Perdiste la confianza de algunos, y otros ni tan recordaran mañana. ¿Por qué te aflije tanto esa idea al punto de querer negarla? Niegas, niegas y vuelves a negar todo. Rechazas tu naturaleza y quieres ser mejor de lo que eres pero no sabes que quizá ya eres lo mejor que puedes ser. Una mediocridad constante escondida entre letras demasiado absurdas y mal sonantes en una realidad mal hecha. Trae a mi Dimitri de vuelta, tráelo y déjalo ser. Quizá el también esté triste hoy, o mañana, o pasado. Quizá Dimitri jamás nació para ser feliz o recordado o admirado. Quizá Dimitri solo nació para ser Dimitri, un puente, una conexión momentánea, una droga que te daba un subidón de energía, un recuerdo dulce.
Quizá Dimitri quería ser solo un recuerdo.
O solo ser recordado.
Quizá así seria feliz.