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Síndrome de estocolmo igual a comodidad

GEODA
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Tapa los agujeros, solo tápalos, sangran y llaman la atención, no son más que horribles heridas que supuran ese horrible líquido amarillo.

Contenido de la publicación

Tapa los agujeros, solo tápalos, sangran y llaman la atención, no son más que horribles heridas que supuran ese horrible líquido amarillo.

Quiero que pare, así que salgo de mi santuario. Cada vez que corro, los agujeros en mi pierna chorrean cada vez más del líquido rojo que en algunos instantes se vuelve amarillo y unos segundos después se vuelve negro.

Corre, maldita sea, el vecino puede abrir sus malditas puertas en algún momento y ver el asqueroso agujero que se formó en mi pierna.

Mis piernas no paran de moverse, mis ojos se mueven de un lado a otro de forma errática buscando algo con qué tapar el inmundo agujero que se forma en mi pierna derecha.

Siento que el mundo me da vueltas, siento los huevos y el café que comí esta mañana asomándose por mi garganta, pero qué importa.

Solo quiero encontrar algo que tape el inmundo agujero, demonios.

...

Aumento la velocidad, desesperada por tapar el pequeño pero asqueroso y fastidioso hueco.

Espera un minuto... eso, ¿es un árbol?

Y esos botones blancos parecen como pequeñas linternas, alargadas con terminaciones curvilíneas, se ve tan delicado y frágil pero al mismo tiempo, mientras me voy acercando, diviso que esos botones más bien son flores. Aunque todas son alargadas y blancas, si enfoco un poco mis ojos rojos de tanto llorar y limpio el sudor en mi frente, puedo observar que no hay de un solo color... sino de varios. Me acerco al árbol lentamente, mi pierna derecha sigue ardiendo ante cualquier intento de movimiento, pero puedo sentir cómo casi puedo ignorar el dolor ante la belleza de esta planta. Cuando ya estoy lo suficientemente cerca, levanto mi mano y agarro con mis dedos el tallo de la flor. Hay un pequeño ruido satisfactorio cuando logro arrancar con más esfuerzo del que esperaba la flor de color blanco con terminaciones entre rosas, rojas y púrpuras. Veo la flor por su parte contraria al tallo, la parte superior. Wow, puedo ver tantas formas superpuestas unas sobre otras, es como una pequeña flor envuelta en unas cinco más y al mismo tiempo más bien parece una telaraña de pétalos.

Quiero admirar la flor un poco más pero... realmente me comienza a marear cuando me pongo a pensar en todas las formas y colores de esta flor, así que aparto mi mirada solo un minuto, pero aparto mis ojos y mi pierna grita de forma estruendosa.

Carajo, vuelvo a observar la flor... siento aún que algo húmedo baja por mi pierna a borbotones, pero el dolor casi que no llega a mis sentidos viendo este magnífico fenómeno de la naturaleza.

Mi vista se desvía hacia hermoso sonido del cantar de un pájaro y me doy cuenta de que el colibrí que cantaba estaba volando cerca de una sección curiosa del árbol.

Vaya, son lianas, digo mentalmente mientras la flor que había arrancado cae de mis manos y me acerco lentamente.

Murmuro en voz baja: vaya, esto es raro, ¿por qué hay flores creciendo en lianas?

De repente y sin avisar escucho un sonido aterrador, salido desde mis propias pesadillas.

—Oh, vecina, no sabía que por fin había salido de su tan humilde escondite.

Pienso en mil maldiciones hacia mis ancestros y los ancestros de este sujeto.

Demonios, ¿no podía simplemente este sujeto dejarme en paz?

Pienso y siento aún más el dolor desgarrador en mi pierna escuchando el sonido de los pasos de mi estúpido y fanfarrón vecino acercándose. Me acuerdo del objetivo de salir de mi entrañable santuario en segundos.

Sin pensar ningún minuto más, arranco las lianas del árbol junto con las flores y las enrollo en mi pierna derecha en tiempo record.
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Me levanto de mi cama con pocas, con ninguna gana de continuar, solo con deseos de volverme a acostar para no levantarme. Pero pienso que, de todos modos, eso no solucionará nada. Seguiré encerrada aquí, con las mismas posibilidades que ayer. Con resignación, me levanto, me ducho y me cambio de ropa. Voy al baño, miro al espejo y veo ojos rojos, con círculos negros que terminan de embellecer su apariencia; de ningún color en particular, solo son marrones.

Voy a la sala y prendo mi teléfono. Me dirijo a Instagram inmediatamente para observar fotos de mis amigas y de gente que, si bien no cruzo ni palabra con ella, vi en uno de mis días por la red y me cayó bien. Veo cada aspecto: sus ropas, la gente que los rodea y las celebraciones o lugares en los que han hecho presencia. Siento un dolor en el pecho y visualizo pequeñas gotas en mi campo de visión. “Qué estúpido”, pienso. Apago el teléfono, voy a mi cuarto y empiezo a ver los mismos videos una y otra vez. Me canso y busco en internet los mismos libros; los leo una y otra vez, y, mientras tanto, dentro de mí hay voces que no se callan.

Me inmiscuyo en mi propia oscuridad. De mi mente llegan palabras crueles, dirigidas hacia los que amo, hacia los que odio y hacia mí. Las palabras se mezclan: entre qué debería hacer yo, qué deberían hacer los demás, qué debería cambiar en mi entorno para poder salir de esta tristeza, de este cómodo nido que he armado. Pero cada vez solo veo más llagas, cada vez solo veo más hueso en vez de piel. Pienso, pienso y pienso. Al final, me resigno y digo: ¿acaso hay algo más? Me da miedo salir. Si acá estas bestias que me atacan logran derrumbarme, las de afuera solo me destruirán.

Pasan horas y ya el sol se pone. Mi madre pasa y pregunta:

—¿Qué tal tu día, mi niña? ¿Pasó algo interesante?

Con mirada vacía respondo:

—No, ma. Acá tengo todo lo que podría pedir. ¿Para qué querría más?

Mi madre responde con una sonrisa enorme:

—Cuánta razón tienes, mi niña. Descansa. Mañana será un nuevo y gran día.

Se va y me deja sola nuevamente en esta habitación vacía. Suspiro, me vuelvo a cambiar para acostarme, me acuesto y cierro mis ojos. Solo vienen pesadillas cuando caigo en brazos de Morfeo.

Después de todo… ¿es mejor este infierno que otro diferente? ¿No es así?
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1 Tesalonicences 5:6-8

Thoughts

  • AlmaCorrea

    Me quedé con lo de las lianas. Que arranques la planta entera, con flores y todo, y te la enrolles en la pierna a toda prisa nomás porque el vecino ya venía: taparte el agujero con lo único bonito que te habías encontrado en el día.

    Y luego el "acá tengo todo lo que podría pedir". Después de la primera parte, esa respuesta no es la misma respuesta.

    ¿La escribiste de un tirón?

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