Te extraño,
lo cual es raro
e innecesario,
porque te temo
y solo me haces daño.
Quiero dejar de
necesitarte,
dejar de buscarte
en mis vacíos
y comenzar a odiarte
por todo lo que me hiciste.
Tengo que amarme,
priorizarme,
dejar de poner
tu nombre por delante
del mío.
Y dejarte ahí,
entre payasos
que se rían de tus ruinas,
mientras yo recojo
los pedazos de mí
que dejaste
entre las tuyas.