Ojalá nos crucemos otra vez,
no contigo,
sino con
lo que avivaste.
Con esa forma de reír,
con ojos en vitral,
con esos pasos a zancadas,
hecho con un lápiz ya pequeño,
pero aún con punta.
No te busco,
ni tus pasos,
ni tu voz.
Solo encontré
mi propio compás.