Qué loco, ¿no?
Pensar que antes no sabía absolutamente nada de tu existencia.
Eras una persona más en un mundo lleno de personas que todavía no conocía. No sabía tu nombre, no sabía cómo eras, no conocía tu forma de hablar ni podía imaginar todo lo que algún día llegarías a significar para mí.
Y entonces, un día, hablamos.
Así, sin planearlo. Sin saber que esa conversación aparentemente cualquiera iba a terminar convirtiéndose en el comienzo de algo que jamás imaginé vivir.
Hicimos clic.
Empezamos a hablar, a conocernos, a compartir cosas que quizá al principio parecían pequeñas, pero que con el tiempo fueron tomando un significado diferente.
Y poco a poco te fuiste convirtiendo en alguien importante.
Lo curioso es que nunca imaginé que pudiera pasar.
Nunca pensé que una persona que un día simplemente no existía en mi vida pudiera llegar a ocupar tantos pensamientos, tantos recuerdos y tantos sentimientos.
Es increíble cómo funciona la vida.
A veces alguien aparece sin avisar y termina dejando una huella que no sabes cuánto tiempo va a permanecer.
Y quizá eso es lo más bonito y lo más extraño de conocer a alguien.
Que nunca sabes quién va a terminar siendo importante para ti.
No sabes qué conversación va a quedarse contigo, qué persona va a cambiar algo dentro de ti o qué encuentro aparentemente casual terminará convirtiéndose en un recuerdo que vas a guardar durante mucho tiempo.
Porque antes de conocerte, no sabía que existías.
Y ahora que te conozco, me cuesta imaginar que alguna vez fuiste un completo desconocido.
Qué loco pensar que alguien puede pasar de ser nadie en tu historia…
a convertirse en una de sus partes más significativas.