Tengo un relato que se fue a cuatro mil palabras y el sitio donde quiero mandarlo pide tres mil. Mil palabras tienen que salir de algún sitio, y llevo dos semanas moviéndolas en lugar de sacarlas.
Todo el mundo repite que hay que cortar lo que no aporta. Nadie dice en qué orden, que es lo único difícil.
Mi orden real, el que uso cuando tengo prisa: primero se va la última frase, esa en la que le explico al lector qué debía sentir. Después el primer párrafo, casi siempre carraspeo. Después el clima, que es donde escondo que no sé cómo empezar una escena.
Lo que no toco hasta el final es la subtrama, y creo que ahí me equivoco. Es lo que más pesa y lo que menos duele quitar, y sin embargo la defiendo como si fuera la historia.
Mi párrafo favorito lo dejé en el nivel de nunca a propósito, para ver si alguien me convence de lo contrario. Sé lo que dice el consejo. También sé que las dos veces que lo maté, el texto quedó más correcto y más muerto.
Ordena los ocho como los cortas tú de verdad, no como crees que deberías cortarlos.