Otra vez mi desnudez es expuesta a un grupo de pintores sin alma, acarician la mia con un asco de deseos carnales insalvables. Expanden su mal atraves de mis venas.
La suciedad que dejan al tocar mi pierna me hace sentir impureza, hambre insaciable, asquerosamente insaciables. Comen todo lo que no es suyo.
Otra vez aprecio los ojos sin color de varios humanos rasgando mi ser, pasan la mano por mi corazón, lo aprietan, pasan su lengua de arriba a abajo " no me mientas" susurran. Un escalofrío por mi espalda. Mi boca llena de él, su boca llena de mi. Grito, grito, grito.
Mis mejillas húmedas y garganta seca suplican paren..paren..
Otra vez observó mi desnudez al ser expuesta a un grupo de pintores sin alma, desalmados animales con ganas de carne limpia de un chivo loco, chico lindo, chico tonto, pobre mocoso.
En un intento de escapar de mi mismo me he apuntado. Quiero limpiar esta carne sucia que poseo, guardarla.
Pero es imposible. "No" nunca significó nada..
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He pedido ayuda de todas las maneras posibles ¿pero a quien le importa? A nadie. Indirectas muy directas, discretas con poca discreción.. Me he engañado en un grito de auxilio enrredado de pies a manos, no me puedo levantar. Eso creí.
El suelo frío, áspero, unas manos calientes sabor amargura y aliento a hipocresía, sus ojos llenos de mentiras y su sangre de hambre generacional. Hombre triste de descendencia rota quien busca apoderarse de lo ajeno. A patadas, dolor y sangre me levanto. Mis piernas temblaban con miedo a fallar, mi mente se enrredaba en mi tan desorganizado pelo. Tambaleándome de lado a lado me caí otra vez, sangrando me arrastre a la salida. Si alguno hubiera escuchado, si se hubieran hacercado a la puerta pintada de amarillo fosforescente, cual tiene luces de San Valentin con sangre de mujer virgen como tinta roja, si lo hubieran hecho quizás, quizás, quizás yo...