Soñó con abejas
No supo qué aguijón
lo mordió.
Pensó que la fuga
sabría a miel.
Miró desde el borde
su interior:
una habitación desalojada.
Diez dedos
aferrando el vacío.
Nadie se despide
de lo que drena.
Yo, otra vez.
Soñó con abejas
No supo qué aguijón
lo mordió.
Pensó que la fuga
sabría a miel.
Miró desde el borde
su interior:
una habitación desalojada.
Diez dedos
aferrando el vacío.
Nadie se despide
de lo que drena.
Yo, otra vez.
El título y la última línea se dan la mano. Uno entiende que esto ya pasó antes, y que el que habla lo sabe mejor que nadie.
Soñó con abejas