Tus ojos parecían océanos,
profundos, fríos y eternos,
y yo, que nunca aprendí a nadar,
me lancé sin miedo hacia ellos.
Había algo en tu mirada
que hacía callar mis pensamientos,
como si el mundo desapareciera
cada vez que encontraba tus ojos.
Me perdí lentamente en ti,
sin saber dónde terminaba tu piel
y comenzaba mi tristeza,
sin entender que amar también
podía sentirse como hundirse.
Tus ojos tenían la calma del mar
antes de una tormenta,
y yo confundí aquella quietud
con un lugar donde quedarme.
Ahora sé que algunos océanos
no fueron hechos para ser cruzados;
solo para contemplarlos desde lejos
y recordar que alguna vez
casi nos ahogamos en ellos.
Y aunque ya no estés conmigo,
cuando cierro los ojos todavía te veo:
dos mares infinitos frente a mí,
dos luces que nunca pude alcanzar.
Porque quizá nunca fuiste mío,
pero durante un instante
tu mirada hizo que mi corazón creyera
Poesia inspirada en "ocean eyes" Ocean Eyes