Intemperie
Miguel Maglio
Como un derechazo,
súbito descontento,
donde se halla lo incalculable
e involuble.
Nada,
como la marea arrasándolo todo.
A su paso,
una ventisca rompía nuestro silencio.
Dudas,
muchas vestiduras
prendidas a mí,
rotas,
como el vuelo colorante del sol.
Mi sol,
tú lo eres
y yo su reflejo entre las olas.
Te saludo,
asimila incertidumbres.
Seguimos
a pie,
aunque nuestras huellas se borren,
vivimos del disfrute,
nuestro desliz.
Avaras las gaviotas del diván,
ya no estamos
en la costa,
en la cama,
descansando tibiezas.
¡Sentidlo!
La ventana,
su juego primaveral
de voces
nocturnas,
composiciones,
cristal,
el rocío.
Nos cierne la fresca brisa del deseo,
socavante deslumbramiento
ante la luz de luna.
Hagamos de este nuestro primer, último o mejor día.
Sin vueltas ni retrocesos te espero,
te deseo,
anhelo atrincherado
de mis detonantes flujos
creativos que creas en mí,
en ambos.