Dicha mia, acompañe a este melancólico devoto de su amor a una cita... Cuidado, la luna podría ser muy egoísta y robarme su amor; pero claro, ni siquiera ella podría ser capaz de romper el hechizo de este corazón mío.
Acompáñeme, prometo que solo los faros serán testigos. Las estrellas se vestirán de vinilo y las luciérnagas tocarán el piano, enmarcando nuestro amor.