No quiero cambiar.
¿Miedo o es decisión?
Rebeldía hay en mí.
No necesito cambiar;
mi excusa es tu ausencia
y mi propósito, esperarte.
NO MEREZCO AMAR.
No merezco ser amado.
Cuando te fuiste,
el dolor se hizo carne
y el miedo, amigo.
Cada noche pienso y recuerdo.
Cuando suena la campana de la realidad,
despierto
y no encuentro nada.
Ya no duele,
ya no desespera,
pero aún asusta.
Quizá un día
ya no vuelvas a mi mente
como un recuerdo pasajero.
Quizá un día sea libre.
Quizá un día
quiera cambiar.
No volverás,
y eso no me mata,
pero sí me entristece.
Quiero que te vayas por completo,
pero en el momento en que tengo que cambiar,
recuerdo tu nombre
y ese pensamiento se va.
Qué raro.
Quizá un día te vea,
cambie,
sueñe
y piense.
Pero por ahora,
no quiero cambiar.