Ni en mil vidas vas a entender lo mucho que me enamoré de ti, porque ni siquiera yo supe en qué momento dejaste de ser una persona más y comenzaste a convertirte en alguien que mi corazón buscaba incluso cuando mi mente intentaba distraerse con otras cosas.
Nunca imaginaste todo lo que significabas para mí. No viste las veces que sonreí mirando una conversación nuestra, las pequeñas cosas que me recordaban a ti ni todas esas ocasiones en las que tenía tantas ganas de contarte algo que terminaba pensando en cómo habrías reaccionado. Quizá para ti fueron momentos sencillos, palabras sin demasiada importancia o días que pasaron como cualquier otro, pero para mí había algo especial en cada instante que podía compartir contigo.
Me enamoré de tus detalles, de tu manera de ser, de las cosas que probablemente ni tú mismo notabas. Me enamoré de lo que eras cuando estabas conmigo, de la tranquilidad que podía sentir a tu lado y de esa felicidad tan sencilla que aparecía con solo saber que iba a verte. Y, sin darme cuenta, comencé a guardar recuerdos que hoy tienen un significado mucho más grande del que tenían cuando sucedieron.
Lo más triste es que, a veces, una persona puede convertirse en una parte enorme de tu vida sin llegar a comprender jamás el lugar que ocupa en tu corazón. Puedes demostrarle cariño de mil maneras y aun así quedarte con la sensación de que nunca llegó a conocer la profundidad de lo que sentías.
Y no te culpo por no haberlo entendido. Nadie puede mirar dentro de otro corazón y descubrir todo lo que guarda. Quizá yo tampoco encontré las palabras correctas, quizá hubo sentimientos que escondí por miedo, momentos en los que fingí estar bien y cosas que nunca me atreví a decirte porque no sabía qué pasaría después.
Pero si alguna vez te preguntaras cuánto llegué a quererte, ojalá pudieras comprender que no se trataba solamente de extrañarte o de querer tenerte cerca. Era esa manera tan inexplicable en la que tu presencia podía cambiarme el día, en la que un recuerdo tuyo podía devolverme una sonrisa y en la que, entre tantas personas, mi corazón parecía reconocerte incluso sin buscarte.
Tal vez nunca llegues a saberlo. Tal vez la vida nos lleve por caminos diferentes y todo lo que sentí termine convertido en una historia que ya no tendremos oportunidad de conversar. Pero eso no cambia lo que significaste para mí ni convierte en mentira la felicidad que sentí mientras te tuve cerca.
Ni en mil vidas entenderás cuánto me enamoré de ti, porque hay sentimientos que no caben en una despedida, que no se explican con palabras y que, aunque nunca lleguen a ser comprendidos por la persona que los inspiró, fueron completamente reales para quien los sintió. 💔🥀