De sentir tanto amor por alguien y, al mismo tiempo, cargar con una decepción profunda por la forma en la que ha llegado a comportarse.
Porque a veces el amor no desaparece cuando alguien nos decepciona. Y quizá eso es lo que más duele. Seguir queriendo a una persona mientras una parte de ti intenta entender cómo alguien a quien querías tanto pudo hacerte sentir de una manera que nunca imaginaste.
Es extraño… porque puedes extrañar a alguien y, al mismo tiempo, saber que algunas de sus acciones te lastimaron. Puedes recordar todo lo bonito que vivieron y aun así no poder ignorar aquello que cambió tu manera de verlo.
Y no, tener sentimientos contradictorios no significa que no sepas lo que quieres. A veces simplemente significa que el corazón todavía guarda cariño mientras la mente empieza a reconocer cosas que antes no quería ver.
Quizá sanar también consiste en aceptar eso: que puedes amar a alguien y sentirte decepcionada de él. Que puedes agradecer lo vivido y, al mismo tiempo, reconocer que algunas cosas te dolieron. Que no tienes que convertir todo el amor que sentiste en odio solo porque algo no terminó como esperabas.
Hay personas que seguimos queriendo, incluso después de habernos decepcionado.
Y tal vez lo más difícil no es dejar de sentir…
sino aprender a vivir con todo lo que todavía sentimos.