Fuiste mi ángel, mi mejor aliada y la fuerza de mi soporte. Ya no estás, pero el amor y los recuerdos que tengo contigo siguen tan vivos como si estuvieras a mi lado, llorando como loca.
No sabes cuánto te extraño a veces, pero la paz que me da saber que ya estás en paz es reconfortante. Gracias por todo, mi pequeña gorda, por cuidarme cuando más sentía que no podría con lo que la vida me presentaba. Siempre serás mi primer amor canino.