Uno termina en la estación del bus, otro con la carta sin abrir, el último con ella riéndose sola. Los leo al otro día y a cada uno le sobra o le falta un párrafo.
¿Ustedes cómo saben cuándo parar? ¿Lo dejan reposar, lo leen en voz alta, se lo pasan a alguien? Cuéntenme sus mañitas, que este final ya me tiene mareada.