Luces.
Luces y latas que avanzan en efecto dominó, compartiendo un mismo destino, enjauladas en un ciclo repetitivo que, gota a gota, va llenando el vaso medio vacío de cada uno de nosotros.
Goteros que le ponen gotas al tiempo, una tras otra, sin que siquiera nos demos cuenta de que, poco a poco, nos cubren hasta dejarnos sin aliento.
Y seguimos avanzando.
Una luz detrás de otra. Una gota detrás de otra.
Sin saber exactamente hacia dónde, pero convencidos de que debemos seguir.