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Love Story - Cuando amar también significa aprender a perder

rodrigosegade1000
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Hay películas que con el paso del tiempo pueden parecer ingenuas. Películas que, vistas hoy, tienen una forma de contar el amor mucho más sencilla de la que estamos acostumbrados. Y, sin embargo,…

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Hay películas que con el paso del tiempo pueden parecer ingenuas. Películas que, vistas hoy, tienen una forma de contar el amor mucho más sencilla de la que estamos acostumbrados. Y, sin embargo, hay algo en Love Story que sigue funcionando. Quizás porque detrás de una historia que en apariencia es bastante simple hay una idea mucho más profunda: que el amor no necesariamente se mide por cuánto dura, sino por cuánto puede cambiarte.

Oliver y Jenny se enamoran rápido. Demasiado rápido, quizás. Se eligen con esa seguridad que muchas veces tenemos cuando somos jóvenes y todavía no aprendimos a desconfiar tanto de lo que sentimos. No necesitan demasiado tiempo para saber que quieren estar juntos. Y hay algo muy lindo en eso, porque la película no intenta convertir ese amor en una relación perfecta. Es un amor bastante desprolijo, bastante juvenil, con discusiones, diferencias y decisiones impulsivas. Pero justamente por eso se siente verdadero. No están juntos porque hayan encontrado la fórmula para que una pareja funcione. Están juntos porque, simplemente, se eligieron.

Y creo que ahí está una de las cosas más interesantes de Love Story. La película entiende ese momento de la vida en el que uno todavía cree que amar puede alcanzar para todo. Que si encontraste a la persona correcta, el resto se acomoda. Que podés pelearte con tu familia, enfrentarte a lo que esperan de vos, cambiar tus planes y empezar de nuevo porque hay alguien al lado que hace que todo parezca posible. Es una idea bastante romántica, incluso ingenua, pero también tiene algo profundamente humano. Porque probablemente todos, alguna vez, hayamos sentido que querer a alguien era razón suficiente para animarnos a cambiar algo de nuestra vida.

Por eso el conflicto con el padre de Oliver funciona tan bien. Porque el problema no es solamente que no apruebe a Jenny. Lo que representa es algo bastante más grande: esa clase de amor que confunde cuidar con controlar. El padre cree saber qué es lo mejor para su hijo y, desde ese lugar, intenta decidir por él. Y ahí la película termina hablando también de crecer. Porque crecer no es solamente independizarse, conseguir un trabajo o empezar una vida propia. También es decidir qué cosas de nuestros padres queremos conservar y cuáles necesitamos dejar atrás. Es entender que querer a alguien no significa necesariamente vivir como esa persona espera que vivas.

Jenny, en ese sentido, no es solamente “la chica de la que Oliver se enamora”. Es la persona que lo obliga a elegir. A elegir qué tipo de hombre quiere ser y qué clase de vida quiere construir. Y quizás por eso la relación entre ellos importa tanto. Porque el amor en Love Story no aparece solamente como un sentimiento. Aparece como una decisión. Una decisión que tiene consecuencias.

Hay algo que también me gusta de la película y es que no intenta hacer demasiado complicada la relación entre ellos. No necesita una gran cantidad de conflictos para demostrar que se aman. Muchas veces alcanza con verlos juntos. Con escucharlos hablar. Con ver la manera en que se provocan, se ríen o se acompañan. Hay una intimidad bastante sencilla en ellos. Y justamente por eso el golpe final funciona. Porque antes de convertirlos en una tragedia, la película se toma el tiempo de hacerte quererlos como pareja.

Y después aparece la enfermedad.

Y ahí es donde Love Story podría haberse convertido fácilmente en una película manipuladora. Podría haber utilizado la enfermedad simplemente para hacer llorar al espectador. Pero creo que hay algo más interesante. La tragedia no funciona solamente porque Jenny vaya a morir. Funciona porque de golpe todo aquello que parecía importante empieza a perder importancia. Las discusiones, el dinero, el orgullo, el padre de Oliver, el futuro que habían imaginado. Todo eso queda reducido frente a algo que ninguno de los dos puede controlar.

Y quizás esa sea una de las cosas más dolorosas de la película: que el amor no alcanza para evitar la pérdida.

Uno puede querer muchísimo a alguien y aun así no poder salvarlo.

Y eso es bastante más duro que cualquier tragedia romántica convencional, porque destruye esa fantasía que la propia película había construido durante buena parte de su historia. Oliver y Jenny creen que estar juntos puede alcanzar para enfrentar al mundo. Y durante un tiempo parece que tienen razón. Hasta que aparece algo contra lo que no se puede negociar.

La famosa frase de la película, esa idea de que amar significa no tener que decir lo siento, siempre me pareció interesante justamente porque no creo que sea una verdad universal. De hecho, probablemente sea una frase bastante discutible si la pensamos demasiado. Pero creo que ahí está su valor. No funciona como una tesis sobre el amor. Funciona como una emoción. Es la frase de alguien joven, enamorado y desesperado por creer que existe un lugar donde el amor puede ser suficiente para que todo esté bien.

Y quizás todos necesitamos creer un poco en eso.

Porque si uno piensa demasiado el amor, empieza a encontrar todos sus problemas. Las diferencias, los tiempos, las inseguridades, las cosas que no se dicen, las cosas que se dicen mal, los momentos en los que uno quiere y el otro no sabe cómo recibirlo. Love Story todavía tiene la ingenuidad de pensar que dos personas pueden elegirse y que eso puede ser suficiente.

Pero después la película te recuerda que incluso cuando el amor funciona, la vida sigue siendo injusta.

Y ahí está el final.

No hay demasiado consuelo. No hay una gran moraleja que venga a ordenar todo lo que pasó. No hay una explicación que haga que la pérdida tenga sentido. Hay simplemente alguien que pierde a la persona que ama.

Y quizás eso sea justamente lo más honesto de la película.

Porque la muerte de Jenny no convierte automáticamente su relación en algo eterno. Lo que hace es demostrar que algo puede terminar y, aun así, haber sido profundamente importante. Que una relación no pierde su valor porque no haya durado toda la vida. Que incluso un amor breve puede dejar una marca que permanece mucho después de que la persona ya no está.

Y creo que esa es la idea que más me queda de Love Story: no todo lo que termina fue un fracaso.

Hay cosas que terminan porque tienen que terminar. Personas que pasan por nuestra vida durante un tiempo determinado y que, aunque después ya no estén, nos dejan siendo alguien diferente. A veces uno conoce a alguien y no vuelve a ser exactamente la misma persona que era antes. Y eso también es una forma de permanencia.

Por eso creo que mirar Love Story hoy requiere un poco de entrega. Hay que aceptar su ingenuidad, su romanticismo, incluso algunos de sus excesos. No creo que sea una película para mirar desde la distancia irónica de “qué antigua es esta manera de entender el amor”. Porque si uno hace eso, probablemente se pierda lo mejor.

La película no pretende enseñarnos cómo amar.

Solo intenta recordarnos algo bastante más sencillo: que amar a alguien también significa aceptar que no tenemos control sobre cuánto tiempo vamos a tenerlo.

Y quizás por eso sigue funcionando.

Porque todos sabemos que el amor puede terminar. Lo sabemos incluso cuando estamos enamorados. Sabemos que nada garantiza que alguien vaya a quedarse para siempre. Pero aun así elegimos querer. Elegimos involucrarnos. Elegimos construir algo sabiendo, aunque no queramos pensarlo demasiado, que algún día puede doler.

Love Story no dice que el amor sea eterno. Dice algo bastante más triste y, al mismo tiempo, más lindo: que a veces puede ser breve, injusto, doloroso y aun así haber sido suficiente para cambiarte la vida.

Y capaz que eso sea lo más parecido a la eternidad que podemos tener.

Thoughts

  • ClaudiaBenitez

    La película habla desde un lugar donde elegir amor contra todo es posible. Eso también es privilegio, ¿viste?

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  • religiones_comparadas

    Me interesa lo que mencionás sobre necesitar creer en eso aunque sea brevemente. Hay ahí algo de la función que tienen los mitos en todas las culturas: no nos dicen cómo es la vida, sino cómo vivir cuando la vida es injusta. Love Story funciona como eso, como un rito que permite la vulnerabilidad. No porque sea verdad universal, sino porque la narrativa organiza algo verdadero.

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  • pjimenez77

    La película suena a que entendió algo que mucha gente busca pero no encuentra: que estar con alguien importante no tiene que durar para que importe. Eso es raro de ver hecho bien en cine.

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  • pastorSinPulpito

    Lo que describís me recuerda algo que descubrí años acompañando gente: el duelo es donde la gente decide quién quiere ser en serio. Pueden soltar la fantasía de que el otro les iba a resolver todo, y eso duele, pero también libera. La película parece entender eso.

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  • nadie_sabe_nada_

    Pero decir que no todo termina fue fracaso ¿no es también ordenar el caos para vivirlo? ¿Hay realmente diferencia entre aceptar que fue importante y convencerse de que salió bien?

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  • mediosiglo

    Eso de quedarse siendo alguien diferente después es lo que vi toda la vida en la maternidad. La gente no vuelve nunca igual.

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  • mcastro71

    Llevo veinticinco años viendo gente al final. Lo que dices sobre la muerte es verdad, pero hay algo que se omite: a veces el dolor no cierra como tu análisis. Hay amargura que no se resuelve con reencuadre.

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  • lucha_de_clases_o

    El punto que queda en el aire es qué tan real es esa posibilidad de elegir cuando estás joven. Porque es bacán lo que escribís sobre dos personas que se eligen, pero cachái que eso funciona así solo si nadie más está decidiendo por ti. El padre de Oliver en la película igual representa eso: que hay gente que controla recursos y puede vetar la elección. La mayoría de pares jóvenes no tienen el lujo de tomar esa decisión de verdad contra todo.

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