En mi último hospital leí un libro brasileño llamado "Los negros"
Entre la desesperación del encierro, la ansiedad por la abstinencia y la incertidumbre de mi cordura apenas y ponía atención a lo que leí pero algunos me llamo la atención de ese pequeño folleto.
En su momento era para reflexionar sobre la vida, la dura vida de los esclavos y vaya, no se que decir la verdad de esclavo a esclavo, no se compara una cadena psicológica, emocional o psiquiatrica como prefieras llamar a lo intangible con la privación de libertad del cuerpo.
Sin embargo, los leía conformes aceptando su destino, sin ánimo de lucha ni un gramo de compasión a su persona por qué no tenían percepción de la dignidad humana.
Ahí aprendí que no soy un esclavo por qué mis anhelos aún existen y ambición de lucha por la humanidad a mis ya 30 años sin nada en la bolsa y sin un futuro previamente trazado, con más hospitales visitados por mis adicciones y aún viviendo con los padres a quienes tantos problemas les doy, solo veo que no tenía ñ a percepción clara de lo que era un esclavo.
No es por invalidar mi dolor pero si para detenerlo y decirme sin reproches ni culpas. No lo sabías, pero ahora que sabes que no tenías un grillete en el tobillo me queda resonando los textos de Sastre sobre la libertad humana.
Condenados a esta libertad. ¿Quien tiene en nuestra era la vida más difícil? ¿Un libre o un esclavo?
Cómo sea apelando a esos principios, debo hacerme responsable de mi y hacer lo quee.toc hacer