La mitad de los consejos de escritura que circulan son ciertos, y la otra mitad son ciertos solo para quien los escribió.
"Muestra, no cuentes" es el ejemplo fácil. Como diagnóstico funciona: si llevo tres párrafos explicando que alguien está furioso, algo va mal antes de ese párrafo. Como regla es un desastre, porque hay novelas enteras sostenidas por un narrador que cuenta, resume y opina, y que no muestra casi nada.
Lo que me interesa no es cuál tiene razón en abstracto. Es cuál te cambió algo a ti, en un texto concreto, en una tarde concreta.
Yo pongo "escribe todos los días" en el último nivel y no me arrepiento. Llevo años escribiendo por rachas, tres semanas seguidas y luego un mes en blanco, y no soy capaz de ver la diferencia en lo que sale. Lo que sí cambió mi manera de trabajar fue leer en voz alta, que me parecía una cursilería hasta que me oí y entendí que la mitad de mis frases no respiraban.
Coloca los ocho donde te parezca y escribe por qué. El "por qué" es la parte que importa: un consejo en el nivel de arriba sin explicación no le sirve a nadie, y uno en "Hace daño" con un ejemplo detrás puede ahorrarle un año a quien lo lea.