Lo peor del asunto es que los dos se amaban, pero eran demasiado jóvenes y todavía no sabían cómo amar. 💔
Se querían de verdad, de eso no había dudas. Pero a veces el amor no llega cuando estamos preparados para cuidarlo. A veces llega cuando todavía estamos aprendiendo a controlar nuestros miedos, a expresar lo que sentimos, a reconocer nuestros errores y a entender que amar no consiste solamente en sentir algo bonito por alguien.
Quizá se lastimaron sin querer. Quizá esperaban cosas que ninguno sabía cómo dar. Tal vez hubo palabras que nunca debieron decirse, silencios que hicieron demasiado daño y oportunidades que dejaron pasar por orgullo, inseguridad o falta de madurez. No porque no se amaran, sino porque todavía no comprendían que el amor también necesita paciencia, comunicación y responsabilidad.
Y qué triste es crecer y entender todo aquello que no supiste hacer cuando tenías a esa persona a tu lado. Aprender a amar mejor justo después de haber perdido a quien te enseñó cuánto podías llegar a sentir. Descubrir que, a veces, dos personas pueden quererse muchísimo y aun así no saber construir algo que les haga bien.
Porque no todos los amores terminan por falta de sentimientos. Algunos terminan porque ambos necesitaban aprender cosas que la vida todavía no les había enseñado.
Y quizá, años después, cuando recuerden aquella historia, ya no se culpen tanto. Quizá comprendan que hicieron lo que pudieron con la madurez que tenían en ese momento. Que fueron dos personas intentando amarse mientras todavía estaban aprendiendo a entenderse a sí mismas.
Porque a veces lo más triste no es haber amado a la persona equivocada, sino haber encontrado a alguien que también te amaba cuando ninguno de los dos sabía cómo cuidar ese amor. 🥀💔