Solo la luna sabe de mi pasado, mi presente y ese futuro que está a punto de comenzar.
Quizá por eso me gusta tanto mirarla.
Porque mientras yo intento entender todo lo que ha pasado, ella simplemente permanece ahí, como si hubiera visto cada versión de mí.
Ha visto mis noches más felices.
También aquellas en las que tenía demasiadas cosas en la cabeza y no sabía cómo ponerlas en palabras.
Ha visto despedidas que pensé que nunca podría superar, personas que llegaron y después se fueron, ilusiones que comenzaron con tanta fuerza y terminaron convirtiéndose en recuerdos.
Ha visto cuánto he cambiado.
La persona que fui.
La que soy ahora.
Y quizá también conoce a la persona en la que estoy a punto de convertirme.
Porque hay momentos en los que sentimos que nuestra historia se terminó cuando algo importante se va.
Pensamos que después de una despedida solo queda aprender a vivir con la ausencia.
Pero la vida siempre tiene algo que todavía no conocemos.
Nuevas personas.
Nuevos lugares.
Nuevas conversaciones.
Nuevos sueños.
Nuevas razones para sonreír.
Y quizá eso sea lo bonito de no saber qué viene después.
Que todavía existe la posibilidad de sorprendernos.
Así que esta vez no quiero mirar al pasado buscando respuestas.
Quiero mirar hacia adelante.
Quiero confiar en que todo aquello que me dolió también me enseñó algo.
Que las personas que se fueron dejaron espacio para otras experiencias.
Que los finales no siempre son pérdidas.
A veces son simplemente la forma que tiene la vida de abrir una puerta que todavía no conocemos.
Y mientras la luna sigue ahí, acompañando silenciosamente mis noches, yo también voy a seguir caminando.
Porque mi pasado ya está escrito.
Mi presente está sucediendo.
Pero mi futuro…
Mi futuro todavía está a punto de comenzar. 🌙🤍