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LA AUTOPSIA DEL DR. ARREDONDO

agustin
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El depósito de cadáveres del Hospital de Caridad de Montevideo. Un espacio lúgubre, con paredes de piedra cubiertas de verdín por la humedad de la bahía. El aire es insoportable, cargado de olor a…

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CAPÍTULO 6:

ESCENARIO:

El depósito de cadáveres del Hospital de Caridad de Montevideo. Un espacio lúgubre, con paredes de piedra cubiertas de verdín por la humedad de la bahía. El aire es insoportable, cargado de olor a formol, sangre descompuesta y vinagre de desinfección. Sobre dos mesas de mármol gris reposan los cuerpos desnudos y parcialmente diseccionados del GENERAL LEDESMA y del CAUDILLO PANTALEÓN CORREA, cubiertos con lienzos impregnados en sal.

El DOCTOR COSME ARREDONDO (55), un médico de pocas palabras con anteojos de marco de plata y delantal de cuero manchado de fluidos, manipula un bisturí y una pinza de disección. A su lado, ocultos tras una columna de granito, están el CAPITÁN TOMÁS y JUANA CORREA, embozados en capas oscuras.

(El Dr. Arredondo limpia el bisturí en un trapo y señala con la pinza la herida profunda en el cuello del cadáver del General Ledesma).

DOCTOR ARREDONDO:
(Con voz monótona, científica, desprovista de emoción)
Miren aquí, Capitán. Observen la entrada de la herida. Una lanza criolla rompe el tejido de forma irregular porque la punta de hierro la fragua un herrero de campo a martillazos. Esta herida, en cambio... es un triángulo perfecto de dos centímetros de profundidad. La hoja entró seca, cortó la arteria carótida y giró noventa grados antes de ser extraída.

CAPITÁN TOMÁS:
(Alineando la mirada con la herida)
Una técnica de esgrima de escuela europea. Un corte para matar en silencio sin permitir que la víctima emita un solo quejido.

DOCTOR ARREDONDO:
(Señalando el cadáver del Caudillo Pantaleón)
Y en el vientre de Correa ocurrió lo mismo. El que usó este acero no era un montonero borracho en una pelea de pulpería. Era un profesional de las ejecuciones secretas. Escribí el informe detallado para el Juez de Paz... pero esta tarde vino un oficial de la Jefatura con una orden firmada por "El Negro" exigiendo la entrega inmediata de todas las actas médicas.

JUANA CORREA:
(Con lágrimas de impotencia en los ojos, tocando la mano fría y rígida de su padre)
Quieren borrar todo rastreado. Quieren que la historia diga que lo mató la delincuencia de la frontera.

DOCTOR ARREDONDO:
(Sacando del bolsillo de su casaca un pliego doblado en cuatro, entregándoselo a Juana)
Guardé una copia secreta del dictamen, señorita Juana. Aquí consta la descripción de la hoja triangular de factura francesa. Llévensela antes de que la Policía queme el depósito.

(De repente, se escuchan pasos pesados y ruidos de espuelas bajando rápidamente por las escaleras de piedra del hospital. Varios guardias de la Jefatura irrumpen con faroles en alto)