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Irrational Man - ¿Qué pasa cuando alguien necesita sentirse vivo, aunque sea por las razones equivocadas? Pregunta Sin responder

rodrigosegade1000
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Irrational Man es una película sobre alguien que siente el vacío y, en vez de aceptarlo, intenta llenarlo con una idea. Abe no está triste. Está peor. Está apagado. Como si la vida siguiera…

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Irrational Man es una película sobre alguien que siente el vacío y, en vez de aceptarlo, intenta llenarlo con una idea. Abe no está triste. Está peor. Está apagado. Como si la vida siguiera ocurriendo alrededor suyo, pero él ya no estuviera adentro.

Joaquin Phoenix lo interpreta con una pesadez, un tipo brillante, carismático, con esa aura de “profesor interesante” que parece tener todas las respuestas… pero que en realidad está roto. Y lo interesante es que no lo presenta como un villano ni como un mártir. Lo muestra como alguien que se cansó de existir.

Abe vive en un estado raro: habla de filosofía, de moral, de sentido… pero en el fondo no cree en nada. Y ahí aparece el núcleo de la película: cuando una persona deja de creer en el mundo, empieza a buscar algo que lo haga sentir vivo, aunque sea por las razones equivocadas.

Y hay un detalle que lo resume todo, cuando Abe intenta estar con ella y no puede. No es un chiste ni una provocación, pero a quien no le sucedió… Es el cuerpo diciendo una verdad que él no quiere escuchar. Le atrae la persona, sí y muchísimo, pero cuando el vínculo se vuelve real, cuando hay que estar presente sin discurso, sin personaje, se apaga. Y ahí entra en un bucle: Vergüenza, frustración, más distancia, más vacío. El sexo no lo despierta porque lo que tiene roto no es el deseo: es la conexión con la vida.

Por eso después, cuando aparece una “causa” que lo sacude, lo que se activa no es el amor ni la ternura ni la empatía: es la adrenalina. Ahí sí “funciona”. Ahí sí se siente vivo. Y esa diferencia es lo que vuelve al personaje realmente inquietante: lo único que lo enciende no es la intimidad… es el poder.

Y creo que ahí está una de las cosas más interesantes que hace Woody Allen con el personaje. No necesita convertir a Abe en un psicópata desde el principio. Al contrario, primero consigue que entendamos su vacío. Lo vemos hablar de filosofía, de moral y de grandes preguntas, y casi podemos llegar a sentir cierta simpatía por él. Pero justamente ahí está la trampa: que podamos entender de dónde viene alguien no significa que tengamos que justificar lo que hace con eso.

Porque cuando Abe encuentra una causa, encuentra también una excusa para dejar de sentirse impotente. De repente tiene un objetivo. Tiene una misión. Tiene algo que hacer. Y lo que parecía una crisis existencial empieza a convertirse en una especie de aventura personal. El problema es que esa aventura tiene consecuencias reales para otras personas.

La película, en el fondo, es una sátira amarga sobre algo bastante real: hay gente que no soporta el vacío, entonces lo convierte en épica. Se inventa una misión, un relato. Porque si no hay relato, lo único que queda es admitir la verdad más dura: que uno está perdido, y que no hay una gran explicación.

Y lo más inquietante es que Abe empieza a sentirse mejor justamente cuando empieza a hacer algo terrible. No porque de repente haya encontrado una felicidad genuina, sino porque recupera la sensación de control. Y quizás esa sea la parte más oscura del personaje: no necesita necesariamente hacer el mal por placer. Le alcanza con sentir que, por primera vez en mucho tiempo, su existencia tiene una dirección.

Y eso también explica por qué la filosofía es tan importante en la película. Abe conoce las grandes preguntas, conoce los argumentos, conoce las discusiones sobre moralidad. Pero saber hablar sobre el sentido de la vida no significa necesariamente saber vivirla. Incluso puede convertirse en una manera de esconderse de ella.

Porque mientras Abe puede hablar de filosofía, puede mantener todo en el terreno de las ideas. Pero cuando tiene que relacionarse con alguien, cuando tiene que estar presente, cuando tiene que aceptar su propia vulnerabilidad, todo ese discurso deja de servir.

Y ahí está quizás la contradicción central del personaje: Abe puede explicar la vida, pero no sabe vivirla.

Por eso cuando aparece la posibilidad de actuar, el pensamiento deja de ser suficiente. Y lo que antes era una discusión intelectual se transforma en algo concreto. La idea deja de ser una idea y se convierte en acción.

Y ahí la película se vuelve incómoda.

Porque ya no estamos viendo a un profesor deprimido intentando encontrarle sentido a su existencia. Estamos viendo qué puede pasar cuando alguien utiliza sus propias ideas para justificar aquello que necesita hacer.

Y lo mejor es que Irrational Man no te lo dice con discursos largos. Te lo deja ver en gestos, en miradas, en la forma en la que Abe se transforma apenas cree que volvió a tener control. Y ahí la película se vuelve incómoda: porque no está hablando de un monstruo. Está hablando de alguien que podría estar sentado al lado tuyo en un bar, hablando de Nietzsche, y pareciendo encantador.

Y quizás por eso el título funciona tan bien. Irrational Man. El hombre irracional. Porque Abe quiere creer que está actuando desde una lógica, desde una causa, desde una idea moral. Pero en realidad todo nace de algo mucho más irracional: su necesidad desesperada de sentir algo.

No quiere solamente cambiar una situación.

Quiere cambiar cómo se siente consigo mismo.

Y ahí está la verdadera tragedia.

Porque una vez que descubre que puede sentirse vivo a través del poder, empieza a necesitarlo. Y cuando una persona encuentra algo que finalmente consigue llenar un vacío tan grande, es muy difícil que se detenga a preguntarse si aquello que está haciendo está bien.

Cuando una persona no puede sentirse viva de manera sana, va a buscar cualquier cosa que le devuelva sensación… aunque sea destruyéndose.

Y quizás esa sea la idea más fuerte que deja Irrational Man. Que el vacío no siempre se manifiesta como tristeza. A veces se manifiesta como necesidad de acción, de riesgo, de control, de intensidad. Y lo peligroso es que desde afuera puede incluso parecer entusiasmo.

Abe no encuentra una razón para vivir.

Encuentra una razón para dejar de sentirse muerto.

Y la diferencia entre esas dos cosas es enorme.

Respuestas

  • solo_curioseo

    Cuando Abe actúa y logra sentirse vivo, ¿qué pasa después? Porque si la adrenalina es lo único que lo despierta, ¿dónde termina eso? Asumo que el vacío vuelve.

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