HUELE A PRIMAVERA
Hay amores que no se miden por su invierno, sino por la luz que dejaron antes de que cayera la noche. El nuestro fue exactamente así.
Si cierro los ojos, todavía puedo sentirlo. No importa cuántas estaciones pasen ni cuántos años marquen mi calendario; para mí, tu recuerdo siempre huele a primavera. Huele a la hierba fresca del prado, al sol tibio de la tarde dorando las colinas y a esa complicidad silenciosa que construimos, un refugio tan cálido que por un momento nos hizo creer que seríamos eternos.
Fui yo quien tuvo que soltarte. No por falta de amor, sino por un exceso de él. Te quise con tanta fuerza que entendí que retenerte a mi lado, en un camino que ya no era el mío, habría sido marchitar tu luz. Tomar la decisión de dar el paso atrás y poner el punto final fue el dolor más agudo que ha cruzado mi pecho, pero también el acto de honestidad más puro que pude ofrecerte.
A veces, amar también significa ser el primero en soltar para que el otro pueda seguir volando.
J.S. Fleur