A veces lamentamos el pasado
y lo vemos con dolor,
pero sin él,
no seriamos quienes somos hoy.
A veces perdemos la ilusión
y nos sentimos perdidos.
Pero siempre recuperamos
ese sentimiento de hogar,
tarde o temprano.
Y así nos convertimos
en la flor más bella
que crece en la adversidad.,
la que sobrevive a las tormentas
y a las sequías,
porque sus raíces son tan fuertes
como su espiritu.