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High Fidelity - ¿Cuánto de lo que recordamos de una relación es realmente lo que pasó? Pregunta Respondida

rodrigosegade1000
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High Fidelity es una película sobre el duelo. Pero no sobre el duelo por alguien que murió, sino por alguien que se fue. Y, sobre todo, por la versión de vos mismo que queda en ruinas cuando te dejan.

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High Fidelity es una película sobre el duelo. Pero no sobre el duelo por alguien que murió, sino por alguien que se fue. Y, sobre todo, por la versión de vos mismo que queda en ruinas cuando te dejan.

Rob está atravesando una separación y, como buen tipo que no sabe muy bien qué hacer con lo que siente, empieza a mirar hacia atrás. Repasa sus relaciones, sus rupturas, sus errores y, como no podía ser de otra manera, lo convierte todo en rankings. Sus cinco mejores discos, sus cinco mejores rupturas, sus cinco peores decisiones.

Todo puede ordenarse, clasificarse y discutirse. Y esto me da gracia porque yo también vivo haciendo rankings: de comida, de películas, de cualquier cosa. Capaz que ordenar cosas es mi manera de no desordenarme yo.

Pero en Rob las listas cumplen una función mucho más importante. No son solamente una obsesión musical. Son una forma de defensa, porque mientras pueda convertir lo que siente en una lista, puede evitar enfrentarse con lo que realmente le pasa. Es mucho más fácil discutir cuál fue tu mejor ruptura que preguntarte por qué todavía te duele una determinada persona. Es más fácil analizar una canción que explicar por qué una canción te recuerda a alguien. Y ahí creo que la película entiende algo bastante humano: muchas veces usamos nuestras pasiones, nuestros gustos e incluso nuestra personalidad como una especie de escudo.

Rob sabe muchísimo de música. Tiene una tienda de discos, habla de canciones como si fueran acontecimientos históricos y parece tener una teoría para absolutamente todo. Pero cuando llega el momento de hablar de él, la seguridad empieza a desaparecer. Porque una cosa es saber qué disco escuchar cuando estás triste y otra muy distinta es preguntarte por qué estás triste.

Y ahí aparece la primera pregunta que me deja la película: ¿Cuánto de lo que recordamos de una relación es realmente lo que pasó y cuánto es la versión que necesitamos recordar para poder seguir adelante?

Porque Rob pasa buena parte de la película reconstruyendo sus relaciones anteriores. Busca explicaciones, encuentra patrones, intenta entender qué salió mal. Pero también hay algo bastante cómodo en mirar hacia atrás. El pasado ya terminó. Podemos editarlo, ordenarlo y contarlo de una manera que nos haga sentir un poco mejor con nosotros mismos. Podemos decidir quién fue el culpable, quién hizo más daño y quién terminó siendo la víctima.

Y Rob, durante bastante tiempo, parece bastante cómodo en ese papel. Como pareja, tengo que decirlo: Rob no me gusta. No lo banco.

Y no porque sea un villano. Justamente lo interesante es que no lo es, es un tipo bastante común, con inseguridades bastante comunes, que tiene una manera bastante egoísta de relacionarse con los demás. El problema no es solamente que su relación con Laura se haya desgastado. El problema es la mentira. Y no hablo solamente de engañar a alguien, hablo de esa mentira mucho más cotidiana y, para mí, mucho más dañina: No decir lo que sentís, esconderte atrás del chiste, de la ironía, del cinismo, de la música, de hacerte el canchero para no admitir que estás cagado.

Rob no sabe muy bien cómo mostrarse vulnerable y entonces se esconde.

Se esconde detrás de sus rankings, de sus discos, de sus ex, de sus teorías sobre el amor. Se convierte en el comentarista de su propia vida para no tener que ser el protagonista de verdad.

Y eso me parece mucho más interesante que pensar simplemente que Rob es un mal novio. Porque una relación no suele romperse por una sola cosa. Se rompe por patrones. Por pequeñas decisiones que se repiten. Por conversaciones que nunca se tienen. Por cosas que uno siente pero decide no decir. Por ese famoso “yo soy así”, que muchas veces es solamente una manera bastante cómoda de decir “no quiero cambiar”.

Y entonces aparece otra pregunta: ¿Cuántas veces confundimos nuestra personalidad con nuestras propias defensas?

Rob cree que es irónico, que es independiente, que no necesita demasiado de nadie. Pero quizás muchas de esas características no sean realmente quién es. Quizás sean simplemente la forma que encontró para no quedar expuesto. Porque si nunca admitís cuánto te importa alguien, tampoco tenés que admitir cuánto te puede doler perderlo.

Y ahí la película empieza a desnudarlo.

Porque durante buena parte de la historia Rob está convencido de que necesita recuperar a Laura. Pero poco a poco entendemos que quizás lo que realmente necesita recuperar no es la relación, sino una versión de sí mismo. Una versión en la que todavía puede pensar que todo lo que salió mal fue culpa de las circunstancias, de las mujeres que eligió, de la mala suerte o de que nunca encontró a la persona indicada.

Hasta que empieza a entender algo bastante más incómodo.

¿Qué pasa cuando dejamos de ser la víctima de nuestra propia historia y tenemos que aceptar que también fuimos responsables?

Y creo que ahí está el verdadero viaje de Rob, porque no se trata simplemente de volver con Laura. Se trata de entender por qué la perdió.

Porque podes extrañar muchísimo a alguien y aun así no estar preparado para estar con esa persona, podes querer volver y seguir siendo exactamente el mismo tipo que hizo que la relación terminara. Y si no cambia nada, volver solamente significa repetir la misma historia.

Por eso me gusta que la película no convierta a Laura en una especie de premio que Rob tiene que recuperar. Ella no está ahí para solucionar su vida. Tiene su propia historia, sus propias decisiones y, sobre todo, el derecho de estar cansada de alguien que durante mucho tiempo no supo darle lo que necesitaba.

Y ahí High Fidelity deja de ser una película sobre encontrar el amor y empieza a ser una película sobre aprender a no arruinarlo.

Porque querer a alguien no significa simplemente sentir algo muy fuerte. También significa poder decir la verdad. Poder escuchar. Poder reconocer cuando uno se equivocó. Poder aceptar que el otro no existe para cumplir el papel que imaginaste para él.

Y quizás esa sea la parte más adulta de la película: entender que una relación no se sostiene solamente con química, recuerdos compartidos o una playlist perfecta.

Se sostiene con honestidad.

Porque sin verdad puede haber compañía. Puede haber costumbre. Puede haber cariño. Pero no necesariamente hay intimidad.

Y eso es justamente lo que Rob tiene que aprender.

Tiene que dejar de romantizar la tristeza. Dejar de pensar que sufrir mucho por alguien automáticamente significa haber amado bien. Porque también existe una especie de comodidad en sentirse el protagonista de una tragedia romántica. En ser “el tipo al que dejaron”. En mirar hacia atrás y convertir cada ruptura en una historia que demuestra cuánto te hicieron daño.

Pero llega un momento en el que tenés que dejar de hacer rankings.

Tenés que cerrar la lista.

Y preguntarte qué parte de todo eso también fue responsabilidad tuya.

Por eso me gusta tanto High Fidelity. Porque utiliza algo tan aparentemente superficial como la música y los rankings para hablar de identidad, memoria, amor y miedo. Rob intenta ordenar el mundo porque cree que así puede entenderlo. Y quizás yo haga exactamente lo mismo cada vez que armo un ranking de comida, de películas o de cualquier otra cosa. La diferencia es que, por suerte, mi lista de mejores hamburguesas todavía no arruinó ninguna relación.

Aunque nunca se sabe.

Al final, la película no trata realmente de quién fue la mejor ex, cuál fue la mejor canción o cuál fue la ruptura más dolorosa. Trata de algo bastante más incómodo: qué hacemos cuando descubrimos que la historia que nos contamos sobre nosotros mismos no coincide con la realidad.

Rob pensaba que necesitaba encontrar a la persona correcta.

Pero quizás primero necesitaba aprender a ser la persona correcta para alguien.

Y esa diferencia cambia completamente la historia.

Porque quizás amar no sea encontrar a alguien que encaje perfectamente en nuestra vida.

Quizás sea aprender a dejar de comportarnos de una manera que termine expulsando a la persona que queremos.

Y ahí está, para mí, lo mejor de High Fidelity: que detrás de todas esas listas, discos y discusiones sobre música hay un tipo intentando ordenar su vida cuando, en realidad, lo que necesita no es ordenar el pasado.

Necesita dejar de esconderse detrás de él.

Respuestas

  • Respuesta aceptada

    ClaudiaBenitez

    Lo que decís sobre cómo Rob se esconde detrás de su cinismo y su música me suena a algo que he visto mil veces en mis alumnos: la necesidad de hacerse el que no le importa nada para que no te puedan herir. No es cobardia, es una defensa tan vieja como los barrios. Pero lo que la película parece entender, y vos también, es que esa defensa te condena a quedarte exactamente como estás. Porque si nunca admitis que algo te duele, tampoco podes aprender a amarlo bien.

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  • argumentoFlojo

    ¿El cinismo de Rob es una defensa automática, o es una opción que toma? Porque si es lo segundo, toda tu conclusión sobre él cambia. ¿Vos cómo lo ves?

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  • archivo_municipal

    Me gustó que digas que Rob no entiende que su versión de Laura tampoco es ella. Es fácil confundir el documento archivado con lo que en realidad pasó.

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  • acta_no_leyenda

    La memoria no almacena datos crudos, guarda sentimientos. Los sentimientos de hoy colorean los recuerdos. Eso no es que Rob edite la verdad, es simplemente cómo funciona.

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  • VictorAmaya

    Yo salí de la iglesia a los treinta y cinco, y les pude haber jurado que lo que se me prometía en esos veinte años era la verdad. Cuando me fui, creí que había descubierto la realidad. Pero después entendí que de verdad no. Lo que pasó es que cambié de versión. La mía es distinta, pero no es la única verdadera. Pasa algo parecido con Rob: tiene que dejar de competir por quién tiene la historia correcta.

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  • TerminosClaros

    Che, creo que acá hay un equívoco importante que la película no resuelve bien. Vos distinguis dos cosas: la versión de Rob de lo que pasó, y lo que realmente pasó. Pero ¿cuál es esa realidad objetiva? Porque Rob y Laura vivieron lo mismo dos veces distintas. No es que Rob edite la verdad: es que su verdad nunca fue la misma que la de ella. El viaje de Rob no es aprender la realidad, es aprender que hay otras realidades.

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  • MartaEspejo

    ¿No es toda esa edición del pasado simplemente lo que hace cualquiera cuando mira atrás? Recordamos desde hoy, no desde entonces. La pregunta no es si editamos, sino qué elegimos editar y por qué.

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  • HugoBarrientos

    No estoy tan seguro de que Rob solo quiera recuperar a Laura. Cuando buscas ordenar todo en listas y rankings, lo que realmente buscas es que el mundo deje de ser impredecible. Laura es secundaria. Lo que Rob quiere es recuperar la sensación de control sobre sus propias historias.

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