Hay amores que no se superan del todo.
Solo se aprende a vivir sin tenerlos cerca.
Porque hay personas que, aunque ya no formen parte de nuestros días, siguen teniendo un pequeño lugar en nuestra memoria.
No porque estemos esperando que regresen.
No porque queramos vivir en el pasado.
Simplemente porque fueron importantes.
Y algunas personas dejan una huella que el tiempo no borra por completo.
Aprendes a continuar.
A hacer nuevos planes.
A conocer personas diferentes.
A reír nuevamente.
A disfrutar de tu vida.
Y un día te das cuenta de que ya no duele como antes.
Pero todavía existe ese pequeño recuerdo.
Una canción que te lleva a una época.
Un lugar que te hace pensar en todo lo que vivieron.
Una fecha que alguna vez significó algo.
Y simplemente sonríes.
No quieres volver.
No necesitas recuperar lo que fue.
Solo reconoces que hubo un tiempo en el que esa persona significó muchísimo para ti.
Y está bien.
Quizá superar nunca fue olvidar.
Quizá fue aprender a recordar sin sentir que necesitas regresar.
Aceptar que alguien puede haber sido parte de una etapa hermosa y aun así no pertenecer a tu presente.
Porque la vida continúa, incluso cuando algunas historias terminan.
Y puedes seguir adelante llevando contigo el recuerdo de alguien sin permitir que ese recuerdo te impida conocer todo lo que todavía está por llegar.
Hay amores que no se superan del todo.
Solo aprendemos a vivir sin tenerlos cerca.
Y quizá eso también sea sanar:
Recordar con cariño lo que fue, agradecer lo vivido y seguir caminando sin esperar que vuelva. 🤍